
¿Trabajar a cualquier precio?
De cuando estuve viviendo durante unos meses del 2010 y del 2011 en los EEUU, recuerdo interesantes estampas que veía por las mañanas en determinadas esquinas de la ciudad. Grupos de hombres esperando pacientemente a que una camioneta se detuviera junto a ellos para decirles “necesito a 5 para descargar un contenedor en el puerto”. Tras pasar un cierto tiempo sin que aparecieran más camionetas, “pick-up” las llaman allí, los que se habían quedado sin subir a una de ellas decidían marcharse de allí para volver al día siguiente a ver si había suerte.
Me resultó especialmente interesante presenciar estas situaciones, porque me llevaron atrás en el tiempo hasta el año 91, cuando hice mi primer viaje llamemos “iniciático”. Fue precisamente a los EEUU. En aquella ocasión, durante varios días fui yo el que estuvo participando en una de esas colas de hombres esperando ansioso un trabajo. En aquella ocasión no esperábamos en la calle sino en un local que recuerdo un tanto mugriento. Tras ir el primer día a las 8 de la mañana, aprendí que para tener alguna oportunidad había que madrugar un poco más. El segundo decidí acudir a las 7, pero la cantidad de gente esperando era la misma que el día anterior. Al siguiente probé a ir a las 6, a ver si mejoraba la cosa. Algo adelanté en la cola, pero no gran cosa, la verdad. Pero en esos ratos de colas sin esperanza, aproveché para comunicarme con los colegas de fila. Y todos se sorprendieron cuando les dije que yo no tenía papeles de trabajo. Por su aspecto de extranjeros como yo, suponía que ellos tampoco los tenían. Pero pronto me sacaron de mi error, y me hicieron ver que aunque tuviera la suerte de llegar hasta el mostrador donde el tipo de la gorreta iba repartiendo trabajos, éste me iba a pedir los papeles, y lo siguiente que me iba a pedir era que me largara y no le hiciera perder el tiempo. Y me explicaron, no sin cierta condescendencia, que los papeles se podían conseguir de alguna manera si uno realmente los quería conseguir... Abandoné, la situación me superó.
Volviendo al 2011, me sorprendió que las cosas hubieran cambiado tan poco al cabo de 20 años. Y me pregunto ahora, si los americanos que han votado a Trump movidos entre otras cosas por la cruzada que ha prometido para “librarse” de todos los inmigrantes “ilegales”, están dispuestos a hacer los trabajos que esas personas hacen todos los días, y cobrando lo que cobran... No sé, pero algo me dice que sus entusiastas votantes no son conscientes de la realidad que se vive cada día en su país... Pero bueno, la democracia es lo que tiene, el pueblo habla y luego asume las consecuencias. Les deseo suerte. Eso sí, a los amigos que hice allí, les he dicho que en mi casa tengo bastante sitio...
