
Yo no voté a Podemos
Apenas veo la tele, la uso más bien como reproductor de radio, y en cuanto a emisoras sólo escucho Radio3, la Pepa Fernández los fines de semana, y algún rato me pongo al ciudadano García (¡cuánto echo de menos a Toni Garrido!). Bueno, por no mentir, últimamente me pongo el Intermedio mientras me hago la cena. Y entre todas estas ofertas comunicativas, no era consciente del cariz que estaba tomando el fenómeno “Podemos”. En ninguno de estos medios le han dado mucho púlpito al tal Pablo Iglesias. Y es que todo esto, según me han contado los más jóvenes, se ha ido gestando a través de las “redes sociales”. Y como en lo tocante a estos guisos, también ando algo desfasado, pues como que no me entero de lo que pasa en el mundo. Y eso que tengo cuenta en el Facebook que incluso uso de vez en cuando para colgar fotos de mis animalicos; y hasta en el Twitter ese tengo cuenta, pero eso me cuesta más. Recuerdo que un día intenté mandar un “tweet” y no fui capaz. Ahí comenzó y acabó mi aventura “tuitera”.
Y claro, después de haberme percatado de lo alejado que me encuentro de la realidad de la calle, he intentado ponerme al día lo más rápidamente posible sobre el tipo este, tan popular él, tan desconocido para mí. Y vaya, vaya, así que el "hippie" este, al que tan despectivamente algunos llaman el profe de la coleta, posee uno de los mejores currículums de todos los políticos de este país. Dos licenciaturas, 13 matrículas de honor, dos máster con sobresaliente, un doctorado cum laude... Es decir, quizá se ha estado bregando en el fango del 15-M, pero un simple perro-flauta no es, precisamente.
Pero lo más interesante para mí ha sido no solo escuchar sus proclamas, sino también atender a los que no han escatimado esfuerzos ni adjetivos en atacarle y denostarle. ¡Están acojonados! No recuerdo en mucho tiempo, por no decir nunca, haber visto al poder establecido y sus adláteres tan preocupados. Se han dado cuenta de que este flautista de Hamelin puede arrastrar en dos soplidos a todos los perro-flautas y yayo-flautas de este país, y a otros muchos que hasta ahora no se identificaban con nadie pero que se sentían abandonados por todos los políticos de todos los colores y que de repente han encontrado a un individuo que dice en voz alta y sin que le tiemble el pulso todas esas cosas que ellos pensaban y que sólo les servían para que les quemara por dentro la rabia. Y la “casta” ha empezado a temblar, y tienen razones para ello. El de la coleta no es ningún indocumentado, y no tiene ni un pelo de tonto.
Yo no voté a Podemos, pero voy a seguirles de cerca, y veremos en quién deposito mi confianza la próxima vez.
