Opiniones

José Luis Pueyo

Mi perra Lili

Lili no ve la televisión. Aunque la tenga encendida le da la espalda y se pasa el rato mordisqueando sus juguetes y ni siquiera creo que preste atención alguna a lo que dicen. Así que no le preocupa lo más mínimo todo lo que pasa en el mundo en el que le ha tocado habitar. Los únicos momentos en los que levanta el hocico con expresión de preocupación son los que, tras haberme hecho alguna perrería, percibe que eso me he cabreado y que de un momento a otro le va a caer la bronca. E instantes antes de que la empiece a gritar, huye del lugar serenamente, con paso firme sin mirar atrás, así como diciendo “estooo... que me voy un momento al baño, que no me puedo aguantar, guau”.

Lili se ahorra el hacer mala sangre al no ser consciente de que está todo perdido, que ya no hay esperanza para los no-ricos, que todo esto de la democracia es una farsa. ¿Cómo se sentirán los griegos que votaron OXI el otro día? Supongo que se les habrá quedado a todos cara de imbéciles, como a mí que también me alegré... Nada, no hay más remedio que claudicar ante la evidencia. No hay ningún partido de ningún país europeo, que pretendiendo cambiar las reglas del sistema, pueda hacerlo. Tampoco podrá Podemos, por muchas buenas intenciones que transmita su nombre. La única opción que tendrá cualquiera que quiera saltarse los dictados de la Troika será la inmolación colectiva. Pero llenar los cementerios de la historia con más héroes, me parece una estupidez.

Yo me rindo. Tengo un buen puñado de juguetes con los que me puedo entretener durante años si me preocupo de cuidarlos y repararlos cuando vayan fallando. Tengo un pequeño huerto que me da alimentos todo el año, por lo que si prescindo de algunos vicios, casi no he de pisar el super. Tengo unas cuantas gallinas que día a día me van dando unos sabrosísimos huevos. Y tengo la capacidad de vivir con muy poco si me lo propongo. Así que me siento preparado para afrontar una posible debacle social; voy a adoptar el modo de vida de Lili (a la cual se la ve llena de felicidad todo el tiempo): televisión apagada, a entretenerme con mis juguetes, a hacerme ricas comidas, y si percibo que hay bronca por ahí fuera, me daré media vuelta, me esconderé en mi cueva, y a esperar sin prisas a ver si pasa la tormenta.

 

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