
Querido Andrés
Me tocaba enviar una opinión hacía ya unos días. Urgencias del trabajo me han llevado a postergar ese momento de llenar una hoja en blanco con algo que pueda tener un mínimo de interés. Llegado el momento, nada ha llegado a mi mente. Nada que suscitara el más mínimo deseo de escribir ni una sola línea.
Hasta que esta mañana, Andrés, mi querido Andrés Aberasturi, ha leído un poesía en el programa de Pepa Fernández. Tras escucharle, resultaba absolutamente inútil por mi parte esforzarme en intentar escribir ni una sola palabra... Me he bajado el “podcast”, he transcrito la poesía, y aquí la pego, sin ningún rubor. Me da igual que pueda no ser correcto hacer esto, que escribir una opinión transcribiendo las palabras de otro diga poco en favor del que opina. Me importa un comino. Me importa mucho más que palabras tan hermosas como las de este maravilloso ser, se esparzan por el universo.
En Ferrol a 13 de marzo de 2016
Querido Andrés,
Hoy te escribo esta carta de corazón a corazón porque si alguien te conoce de verdad, ese debo ser yo, que he sufrido contigo y he gozado también estos 67 años de tu vida.
Te escribo para decirte que ya va siendo hora de perder el miedo al viento y las tormentas, de contemplar la vida con afecto y desapego, y de saber que aunque te sientas solo, no lo estás.
Que ya va siendo hora de mirar con las gafas de cerca lo que tienes, y aprender a olvidar lo que has perdido. Que no es bueno, porque es inútil recordar el pasado y sus heridas porque el tiempo lo desdibuja todo, y si no te empeñas en hurgar, esas heridas se cierran y la vida sola se conjuga en presente y futuro, no sé si perfecto, pero en futuro.
Te escribo para decirte que dejes de hacerme trampas, que las cosas son como son, y que dar los buenos días a la gente que te ama no puede ser una costumbre sino un deseo sincero que así sea, y si no, lo mejor es callarse.
Te escribo para decirte que esto de juntar palabras no es más que un juego que te has montado para intentar sobrevivirte, para drenar con adjetivos lo que muchas veces no te atreves a decirte a la cara.
Te escribo Andrés, porque me sé tus trucos de memoria, porque me has hecho cómplice de tus afectos y tus odios, porque he levantado la voz cuando tu me lo has pedido, y he guardado silencio obedeciendo un gesto tuyo.
Te escribo para decirte que me creas o no, estoy hartándome de ti, y que no estoy dispuesto a convertirme en charco de melancolía, en un saco de nostalgias, en el cajón ese del que tanto te gusta hablar donde guardas inútiles pasados.
O firmamos un pacto de futuro, ahora que eso está tan de moda, o yo me largo de tí, y a ver cómo te apañas, Andrés, sintigo mismo.
No, no es un error, he dicho sintigo y no sin ti, porque me gusta más, y porque me venía mejor para la frase. Ves, ese es nuestro problema, yo busco lo que quiero, lo recojan o no los diccionarios, mientras tu sigues aferrado a las reglas y a las rejas.
Tú verás lo que haces, Andrés, pero lo nuestro así, tiene poco futuro.
Un abrazo cordial.
Firmado en Ferrol, Andrés Aberasturi.
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