
Bilingüismo en Aragón
En ocasiones recibo críticas de unos u otros hacia la "marea verde". No les queda claro de qué diablos nos quejamos, ni qué pedimos, posiblemente por falta de claridad al transmitir los mensajes, y eso hace que el movimiento pierda credibilidad.
Uno de los asuntos sobre los que se habló en su momento, que fue bastante indignante, y que no trascendió en condiciones a la opinión pública, fue la de la implantación del bilingüismo en las escuelas e institutos de nuestra región. Al gobierno de Aragón se le ha llenado la boca vendiendo que a partir de este curso, 195 centros van a impartir enseñanzas bilingües. Y además, han osado decir que esto se hace "a coste cero".
El programa de bilingüismo en Aragón se forjó de la siguiente manera: dijeron a los centros que quienes quisieran impartir enseñanzas bilingües que lo dijeran, y los que no quisieran, pues no pasaba nada. Sólo hacía falta que hubiera profesores poseedores del nivel B2 del idioma en cuestión, con voluntad para embarcarse en esta aventura. ¿Estos profesores iban a ganar más dinero? No. ¿Iban a tener reducción horaria para preparar sus clases? No. ¿Iban, al menos, a ganar algunos puntos para los concursos de traslados? No, que noooo, que no reciben nada a cambio. Que Dolores Serrat lo dijo muy clarito, "coste cero".
Ahora hay 195 centros en Aragón impartiendo enseñanzas bilingües. ¿Cómo es posible esto? Pues es muy sencillo. Porque una gran mayoría de los profesores que poseen la titulación B2, sabedores de que la enseñanza bilingüe es beneficiosa para los alumnos, dijeron que se acogían al programa de bilingüismo a pesar de que eso no les iba a reportar ningún beneficio ni económico, ni laboral. Lo que conlleva realmente, es la inversión de un número incontable de horas de trabajo para preparar las clases en una lengua que no es la tuya ni la de tus alumnos. Impartir matemáticas, ciencias, tecnología o lo que sea en tu idioma, lleva bastante trabajo de preparación; impartirlo en otro idioma obliga a que te olvides de mirar cuántas horas estás metiendo, porque si lo haces, probablemente te arrepentirías de haberte apuntado como profesor bilingüe.
En el fondo, estas cosas se hacen porque sí que recibes algo a cambio: la satisfacción de saber que estás ayudando a los alumnos, o al menos lo estás intentando, ya que nuestros hijos no tienen la culpa de que una pandilla de ineptos gobernantes jueguen con la educación atendiendo únicamente a criterios economicistas. Una camiseta verde es algo más que un profesor cabreado porque sus condiciones laborales se están degradando. Es una voz que intenta defender uno de los pilares básicos de la sociedad: la educación.
