Opiniones

José Luis Pueyo. Fichados por el sistema

Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, nos avisaba la famosa zarzuela hace más de un siglo. Y en los últimos años hemos podido comprobar cómo estamos absolutamente “fichados” por el sistema. Todos nuestros datos personales están bien guardados en el sistema policial, nuestro historial médico lo controla el sistema sanitario, la historia de cada una de nuestras caries la guarda el dentista en su ordenador, y nuestra economía personal la controlan los “amigos” de Hacienda. Quizá lo referente a la parte médica nos puede aportar algo de tranquilidad, pero por lo que toca al control de nuestro bolsillo, es posible que produzca cierto desasosiego. A algunos quizá mucho desvelo. Pero, ¿y si ese control sirviese para que se empezase a impartir un poco de justicia social?

En esta pesadilla en la que se convertido nuestro día a día, lejos de vislumbrarse un final feliz, todo pinta cada vez peor. A los atropellos sociales que ya hemos sufrido, se va a ir sumando los que ya nos van anunciando y que parecen inevitables (sólo hay que observar cómo les está yendo a nuestros vecinos mediterráneos). Pero todo este desmantelamiento del bienestar social, no afecta por igual a todos los miembros de la sociedad. Paradójicamente, cuanto más abajo estás en el escalafón social, más duro va a ser el palo, mientras que los que tienen la billetera repleta, ni se van a enterar.  ¿Qué le importa a alguien que ya se está pagando un seguro médico privado, el que se imponga el co-pago? Pero el mileurista (que para colmo pronto será un privilegio ser mileurista) se lo pensará dos veces antes de “ponerse enfermo”. Y así, “cienes” y “cienes” de ejemplos tremendamente sangrantes.

Así que buscando algo de justicia social, y volviendo a ese control del que hablaba al principio, ¿por qué no se respeta al que nada o casi nada tiene, y se le pide más “esfuerzo” al que más tenga? Es sencillísimo. Y se podría hacer tan pronto como se quisiera. Se trata de echar mano de los datos de Hacienda y buscar una fórmula matemática en la que se reflejen las variables que hagan pagar más a los que más tienen. Y eso aplicarlo en todos los aspectos de la vida diaria. ¿Por qué se le han de regalar los libros de texto, por poner un ejemplo, a un niño cuyos padres se podrían comprar una tienda de libros enterita? ¿Por qué le tiene que costar lo mismo el bus urbano a un anciano con una pensión de 400 euros que a alguien que guarda en su garaje un Audi y un BMW? ¿Por qué…? En fin. Se trataría de consensuar entre todos esa fórmula o fórmulas matemáticas justas y aplicarlas en cada uno de los apartados sociales. Y es sencillo porque estamos todos controlados, está todo informatizado, y cualquier programador informático lo prepara en un par de tardes.

Pero no, cosas así no van a suceder, lamentablemente. Es fácil subirse al púlpito y pedir un esfuerzo a todos (incluso llorando) cuando sabes que ese esfuerzo no vas a tener que hacerlo tu. Sobra mucha hipocresía en este mundo.

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