
Los norteamericanos, concretamente los que ostentan el poder, son maestros de la doble moral. Ahora han dado una nueva muestra de su “coherencia” con el asunto Megaupload. La defensa de Kim Schmitz, su fundador, es clara: sostiene que el no ha hecho nada ilegal, tan solo ha proporcionado una plataforma que permite almacenar e intercambiar archivos; la naturaleza de esos archivos, no le incumbe a él. Y si pensamos en otras prácticas comerciales habituales en los EE.UU., el razonamiento de Kim no tiene mucha discusión. Por ejemplo, la venta de armas en prácticamente en cualquier tienda, hasta en supermercados. Y yo me pregunto, ¿para qué sirve un arma? Quizá un revolver, cogido por el cañón, se pueda usar en un momento de necesidad como martillo para colgar un cuadro, pero vamos no parece que ese sea el uso para el que ha sido fabricado… Y cuando un revolver, una escopeta, o un fusil se usa “como es debido”, alguien puede morir. Y cuando eso sucede, ¿va el FBI a detener al dueño del supermercado por haber vendido ese arma? No, claro que no, y al argumento es simple: el responsable es quien usa el arma, no quien la proporciona. Y Megaupload viene a ser algo similar, la gente puede poner ahí sus archivos, y Kim se lava las manos sobre lo que los usuarios quieran compartir. Que cada cual se haga responsable de lo que sube a “la nube”. En todo caso, mirando las diferencias con esta comparativa, al menos Kim no está proporcionando una herramienta cuyo mal uso pueda matar a otro. El negocio de las armas si que mata.
Y es que esto aún es más sangrante cuando vemos que hasta el propio estado se mete en estos negocios. La venta de armamento a otros países es con diferencia el negocio más lucrativo de los EE.UU. Que luego los compradores de ese armamento se aniquilen entre ellos, les trae sin cuidado a las autoridades norteamericanas. Quizás piensen, “oye, si no saben usar las armas, que no las compren”.
Y es que con estos curiosos norteamericanos te puedes encontrar con situaciones tan surrealistas como la de los “malvados” soldados que se mearon sobre los cadáveres de afganos. Invadir un país e ir matando gente es perfectamente lícito, pero mearse sobre una de las personas asesinadas “no se corresponde con los valores del ejército norteamericano” y hasta un portavoz del Pentágono dijo que se le revolvía el estómago al ver esas imágenes… En fin.
