
Peras y limones
Todos los partidos políticos queremos y deseamos que cualquier actividad, escrito, iniciativa o trabajo que realizamos tenga la máxima difusión posible para que llegue al máximo de ciudadanos posible.
Para ello empleamos todo lo que está a nuestro alcance, redes sociales, columnas de opinión en distintos medios de comunicación, ruedas y notas de prensa, etc.
Cuando nosotros creemos que un medio no nos “trata” como pensamos que nos tendría que tratar (nunca somos objetivos) nos enfadamos e intentamos explicar las cosas o nos conformamos con la pataleta, siempre con un tremendo enfado porque ha tratado al otro mejor que a ti.
Pero qué pasa cuando tú tienes un medio de comunicación afín a tus ideas y agrupación política (muy lícitamente) y de cada diez noticias ocho son de tu partido político o de gente afín a esos grupos políticos (asociaciones, amigos, etc…). La óptica cambia, ya no eres malo si no dejas espacio equitativo a otras ideas políticas y las personas que voceaban y criticaban se callan porque saben que por muy lícito que sea, no están actuando como tú mismo estabas pidiendo a otros medios.
Lo lógico es que si un partido o un grupo de partidos tienen una publicación propia que sea clara y cristalina. Que diga claramente su tendencia política, el partido socialista edita “el socialista” y lo edita con orgullo de su nombre, nadie entendería que se llamase “peras y limones”.
Repito que es muy lícito y costoso confeccionar una publicación y poner lo que su editor crea conveniente, estamos en un país con libertad de prensa, pero por favor, que nadie nos dé lecciones de moralina y de ser más puros que nadie.
Vivimos en una sociedad que se mueve a nivel informativo con una rapidez inusual y muchas veces nos sobrepasa la premura y la obsesión con aparecer en las redes sociales y los medios de comunicación y no nos acordamos de hablar con la gente y estar en la calle.
