Opiniones

José Miguel Celma. Territorio

Muchas veces empiezo los textos con “creo”. Éste, por circunstancias, no lo voy a empezar así.
Podríamos buscar el concepto “territorio” y seguro que la mayoría de los que tengan a bien leer estas cuatro letras se quedarían tremendamente sorprendidos: desde un árbol o una cueva hasta la porción de terreno que alguien quiera defender. Considero que es más que oportuno considerar no el hecho comparativo de superficie sino del grado de compromiso que al respecto hay.
Es muy fácil mezclar conceptos y podríamos añadir lo grotesco de la superficie, pero al final te das cuenta de que lo importante del territorio no es su amplitud en metros cuadrados sino la cohesión social de los mismos que lo habitan, y cuando me refiero a social creo que podríamos adjuntar cualquier expresión creada, que me disculpen los laicos, pero para matizar el concepto habremos de inmiscuirnos en conceptos o expresiones que de alguna forma sobrepasen nuestros conocimientos y cualquier persona que lea esto pueda entenderlo.
No es más territorio quien más individuos aporta al mismo, pues aquí viene muy a cuento esta palabra técnica que es idiosincrasia del mismo ¿en qué nos diferenciamos un vecino de Torrecilla con uno de la Cañada de Verich o uno de Seno con uno de Alcañiz? La primera comparación es bastante similar y la segunda es tremendamente significativa. La dificultad en prestación de servicios a un vecino de Seno es inversamente proporcional a los ingresos de un vecino de Alcañiz pero estoy más que seguro que ningún vecino de Seno se queja de los servicios que Alcañiz presta. Joaquín Costa, a la sazón, nos dio pinceladas que cien años después, con la misma problemática de la diferencia proporcional de superficie con habitantes, indican que lo único que nos puede ayudar es la unión, la lucha (si se me permite metafóricamente) por la defensa del territorio. A veces lo defiende mejor un animal que en ocasiones lo defendemos las personas.
Resumiendo: ni vale el dicho “de fuera vendrán...”, ni vale el qué nos dirán. Al fin y a la postre lo que vale es cómo nos ponemos de acuerdo para defender todo aquello que nos afecta sin mirar parcelas ni polígonos, sino mirar la amplitud del territorio que, aunque denostado por habitantes, no perdido por intereses de los mismos para defenderlo.

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