
"In memoriam: Angelina Bel Mateu (Beseit, 1913-2011).

Mientras me afanaba en escoger cuál de las decenas de recientes
actualidades traer a esta palestra virtual, la muerte decidió por mí.
Y se decantó por una persona que fue una auténtica lección de vida.
Hoy debo y quiero recordar a Angelina Bel Mateu, hasta el 7 de marzo
de 2011 la mujer más longeva de Beceite en los últimos años. La tía
Angelina, la "yaya de Beseit", nos dejó un poco más huérfanos en esa
fecha, a los 97 años "y medio", como insistía ella, lúcida y genial
hasta el final de sus días, que fueron muchos, ni más ni menos que
35.658 sobre esta tierra. Se nos fue Angelina Bel, la hija del tío
Belet, mujer sobre todo, tenaz, luchadora, alegre y vital, que nació,
murió y vivió la mayor parte de su casi siglo de existencia en
Beceite, Beseit, la cabecera del Matarraña que hoy añade al caudal de
sus ríos las lágrimas por su abuelita. Vivió por y para su familia,
para los suyos, a quienes alegró y sacó adelante entre dos guerras
mundiales, una guerra civil, dos dictaduras y otros muchos avatares
que quedan para los libros y análisis de la Historia. Angelina nos
deja un legado mucho más rico que todo eso: el recuerdo inolvidable de
su compañía, de sus desvelos y, sobre todo, de su aleccionadora
alegría, testimoniada en una risa ágil, sincera, menuda como ella,
pero constante y arrebatadora como su propia personalidad. Hoy te
lloramos, yaya Angelina; ¿quién nos llamará ahora "guapos", como nos
encontrabas a todos cuando nos veías? Pero pronto, por encima de las
lágrimas, pensaremos en tu sonrisa y serenamente envidiaremos a
aquellos a quienes estás ya alegrando, allá donde estés. Tu vida, tu
contagiosa alegría –acaso el secreto de tu fecundísima longevidad- son
hoy la mejor de las lecciones: vivamos para reír, para alegrarnos y,
sobre todo, para alegrar y hacer un poco más felices a quienes nos
rodean. Mejoraríamos el mundo si lo consiguiéramos una mínima parte de
lo que lo logró Angelina Bel Mateu en sus 97 años y medio de
imborrable huella."
