José Sodric

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Es  difícil solucionar el problema de la cuenca minera
No se puede solucionar algo que esta llamado a desaparecer, tan solo se puede paliar algo, pero será un apaño temporal, que no contentará a nadie, a unos porque se acaba un ciclo de uso de un producto contaminante, con el que la Unión Europea no está de acuerdo, otros porque se acaba una gran temporada de trabajo que ha mantenido a unos pueblos a los que sin el carbón, les queda muy poco que hacer para seguir viviendo con cierta dignidad, a otros porque sin los votos electoralistas de las zonas  mineras, se pueden quedar a dos velas políticamente hablando, en fin, que el tema del carbón es muy peliagudo y de difícil solución.

Es muy triste ver como toda una comarca de Teruel y todas las comarcas de carbón de España y toda Europa, se van a ver abocadas a su cierre de producción, porque el medio ambiente hay que cuidarlo y las nuevas energías alternativas de producción de electricidad, están comiendo terreno a las tradicionales del carbón, que tanto han contribuido al crecimiento de las comarcas productivas de carbón.

Ya en años anteriores con las minas de cielo abierto, se fueron al paro un buena parte de los mineros, lo que generó fuertes manifestaciones, pero que al fin con prejubilaciones y otros acuerdos de inversiones para las zonas mineras, se admitió la nueva situación, que hoy se va a volver a poner de manifiesto en la calle, con nuevas manifestaciones y encierros que persiguen paliar o retrasar el mal que se nos viene encima.

A nadie le gusta que su puesto de trabajo se vea afectado y de manera al menos aparente sin muchas soluciones aceptables.

La nueva sociedad demanda soluciones que a veces son muy perjudiciales para determinados sectores, que casi siempre son los mismos, los del medio rural directamente ligados a la producción de la tierra, bien sean de tipo agrícola o de extracción de minerales, arcillas o carbón y nadie toma soluciones posteriores al problema que esto plantea, es decir al abandono de los pueblos, que según la prensa de hace unos días, en Aragón se pueden perder  unos 70 o 80 pueblos en tan solo 10 o 20 años.

Pero al resto de la sociedad que no es de pueblo esto parece no importarle, mientras pueda seguir viniendo a los pueblos a pasar el fin de semana, pero eso si exigiendo el bienestar social que tiene en las ciudades y esto amigo mío no puede ser si en este medio rural no existe trabajo y por tanto escuelas, médico, tiendas, talleres y todo el resto de bienes que ha de tener todo hombre y mujer de bien, viva en pueblo o ciudad de cualquier parte del planeta.

Será difícil, pero alguna solución hay que buscar y una de ellas sería que los dirigentes sean del color que sean, miren más al medio rural que a las grandes ciudades, ya está bien de crecer las capitales y abandonar los pueblos, por eso antes de cerrar las minas o de hundir el mundo agrario, hay que preparar el terreno para el futuro, que ha de ser tan digno como el de las ciudades, ya está bien de tomarnos el pelo, que nuestros representantes se callen y no hagan nada y eso, en Aragón, es el pan de cada día, qué mala suerte tenemos y qué poco nos quejamos, ¿igual es cierto que tenemos lo que nos merecemos?

Igual hoy en el debate del estado de la Región Aragonesa, encuentran alguna solución, que Dios les guíe en su quehacer cotidiano y mañana podamos hablar de otra forma.


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