Opiniones

Juan Carlos Bosque

La sinceridad de Pizarro Manuel Pizarro se ha ganado, con el paso del tiempo, la simpatía de la mayoría de aragoneses.  Es un hombre con una gran claridad de ideas, efectividad de gestión y excelente capacidad de síntesis en la comunicación.  Tiene una autoridad moral enorme, tanto en nuestra comunidad, como entre los miembros del gobierno de España y por ello, sus palabras del pasado jueves en una conferencia en Teruel son, aparentemente, un mazazo contundente para las aspiraciones históricas de desarrollo del Bajo Aragón.  Pero no nos engañemos, lo que piensa Manuel Pizarro no es sino un fiel reflejo de lo que piensa una buena parte de turolenses y aragoneses, que muestran una falta total de empatía con los problemas seculares de aislamiento administrativo y falta de inversión pública en el Bajo Aragón. 

En Alcañiz debemos estar enormemente agradecidos a Manuel Pizarro, por haber expresado en público y con la claridad que le caracteriza, lo que gran parte de los “manos fuertes” de Aragón piensan.   Él no ha generado ningún problema con sus declaraciones; sólo ha puesto de manifiesto una realidad política y administrativa que lacera nuestra provincia desde hace casi dos siglos.  No hace falta traducir, porque Manuel Pizarro habla de una manera meridianamente clara.  Propone un mapa de desarrollo para el año 2024 en que la provincia de Teruel estará atravesada por 3 autovías, una línea ferroviaria y un aeropuerto; y ninguna de estas infraestructuras de transporte se acercará, siquiera, al Bajo Aragón.  También propone, que cualquier inversión de desarrollo, en el ámbito de la tierra baja, deberá acometerse por los propios empresarios del lugar, sin ayuda del Gobierno de Aragón; nada nuevo bajo el sol. 

La opinión que Manuel Pizarro aportó sobre Motorland fue expresada hace años, de manera muy acertada, por el periodista –y buen amigo- Ramón Mur en el artículo “Bajoaragonés confeso” del 3 de junio de 2009.  “La Ciudad del Motor de Aragón o Motorland, en Alcañiz, es el único gol que el Bajo Aragón le ha metido a la provincialidad turolense en estos 176 años. Ha sido un despiste imperdonable de los dos grandes partidos provinciales…  Las obras del desdoblamiento de la carretera N-232 o la prolongación de la A-68 desde Zaragoza hasta el Mediterráneo, por Alcañiz, no se licitarán, se dice ahora, hasta 2011, como pronto…  En Teruel, donde los dirigentes del PP y PSOE, que siempre son de allí y nunca del Bajo Aragón, quieren aplazar lo más posible la ejecución de estos proyectos, tan arrepentidos como están de haberse marcado en propia puerta el gol de la Ciudad del Motor, a disparo del PAR.”

Permítanme que siga, brevemente, con otro pequeño párrafo de Mur, puesto que es tan acertada e intemporal su visión política de la provincia que si no tuviésemos la fecha de publicación de ese artículo, podríamos atribuirlo, perfectamente, a los regeneracionistas bajoaragoneses del siglo XIX. “La realidad es que aquí existen como dos provincias, completamente separadas la una de la otra. Ningún proyecto de desarrollo futuro nos une y nos separan todos. Las aspiraciones de Teruel no interesan para nada en el Bajo Aragón que jamás podrá disfrutar del progreso allí alcanzado y viceversa”.  

Las palabras de Pizarro pueden ser muy provechosas para el Bajo Aragón.  Algunas veces, cuando entre medio de grandes alharacas y presentaciones vemos, trazadas en un mapa, las conexiones que el Bajo Aragón necesita, podemos perder el sentido de la realidad y llegar a creer que esta vez sí que nos toca a nosotros.  Por eso está bien un baño de realismo que nos vuelva a recordar los hechos pasados y presentes.  Pero la experiencia nos enseña que el Bajo Aragón, pese a la tozudez de la historia, también tiene una oportunidad de futuro.  Ha quedado demostrado, con la construcción de Motorland, que los bajo aragoneses podemos conseguir el apoyo de alguna personalidad política de Aragón -e incluso de Teruel-, con el peso suficiente para cambiar la historia y buscar el equilibrio de la provincia.  Es cierto, que de los dedos de una mano sobran varios, para contar los cargos de peso que están dispuestos a apostar por Alcañiz como polo integral de desarrollo de la comunidad.  Pero existen y hay que buscarlos, con astucia, donde quiera que se encuentren, por nuestra supervivencia.

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