
Enhorabuena a “todos”.
¡Hemos aprobado!
Después de un duro curso de economía avanzada, ya sabemos todos lo que es un mercado de valores especulativo, una prima de riesgo, una hipoteca subprime e incluso nos hemos familiarizdo con la “deuda pública” y la “deflación”.
De hecho, hemos aprendido tanto que hemos cambiado nuestros temas de conversación y nos gusta discutir con gran tronío la última decisión de Merkel o la tontería de Sarkozy. Todo esto acompañado del inagotable sonsonete: “…con la que está cayendo…” “…es que no sé dónde iremos a parar…”
Tanto esfuerzo hemos puesto en el empeño, que ahora por las mañanas nos acercamos al espejo del baño a peinarnos o pintarnos los labios, escuchando en el noticiario matutino el aleccionamiento para la tertulia de hoy: “¡España se hunde…!” “¡La Europa de las dos velocidades!”… y no terminamos de abrir los ojos… y nos vamos a trabajar, o a buscar empleo, sin vernos la cara… porque no nos queremos ver.
Este es el “sin sentido, consentido” en el que nos movemos en los últimos meses, alentados por los medios de comunicación escritos y audiovisuales. Con su continuo martilleo nos hacen dejar de lado valores fundamentales como el Orgullo y la Dignidad.
Para acabar con esto os propongo un juego interesante. Miraos en el espejo por la mañana, levantad el puño apretado y cerrad la boca con fuerza al tiempo que os decís: “¡Vamos allá!”. Si conseguís llegar animados al mediodía, habremos empezado a terminar con este “sin sentido”.
