Opiniones

Juan Sanz

Impacto económico de la "mala" salud mental

 

Un artículo reciente publicado en The Economist, hace referencia a la creciente preocupación de los políticos de diversos países en mejorar la atención a la salud mental, debido al impacto que suponen los trastornos mentales en la economía mundial. En concreto, habla de un impacto equivalente a un 4% del PIB del Reino Unido, debido a la pérdida de productividad y la atención a la salud mental de la población.

Esto es debido a que las enfermedades mentales suelen afectar a los jóvenes, que son aquellos que son más productivos, dado que están “en edad de producir”, y tienen toda una vida por delante en la que, si existen los recursos suficientes, podrán tener un proyecto de vida integrado y participante de nuestra sociedad.

Lamentablemente, la inversión destinada a investigación en salud mental es exageradamente inferior a otras enfermedades. Mientras la inversión en investigación en cáncer por paciente supone 1500 libras al año, en salud mental no llega a 10 libras. Una proporción de 1 a 150, casi nada.

Un estudio británico realizado por el Grupo de Investigación en Economía de la Salud, han sugerido que cada libra gastada en investigación en salud mental supone un retorno de 37 libras, gracias a la recuperación de la productividad y la reducción de costes sanitarios.

Desde Asociaciones como Asapme Bajo Aragón, venimos defendiendo desde hace años que la puesta en marcha de recursos comunitarios de salud mental disminuyen de forma significativa los ingresos hospitalarios por crisis o brotes psicóticos, y repercuten de forma directa en una reducción de la prescripción farmacológica, y por lo tanto también en el gasto sanitario.

Estudios como éste vienen a avalar nuestro discurso, y ponen de relevancia una situación de abandono total de la atención de las personas con problemas de salud mental.

 

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