
¡Pimavera!
Se van los días y la cita quincenal con este medio ha llegado. Pasa tan rápido que no llegué a tiempo a la anterior y aquí estoy, buscando argumentos que me justifiquen. En esto que la primavera parece que poco a poco va instaurándose en nuestra tierra y con ella el brotar de árboles, arbustos y plantas que nos rodean. Y las alergias... y los cambios de temperatura... y los de humor... y la astenia primaveral... y el cambio de hora...
Gracias a todo ello recitamos aquello de "la primavera la sangre altera". En las personas que tienen algún problema de salud mental, estos efectos son mayores debido a la mayor sensibilidad que tienen ante los cambios y las demandas externas tanto sociales como ambientales. Si a mi vecina le duele la rodilla mala cuando cambia el tiempo, ¿cómo no van a afectar los cambios bruscos que nos trae la primavera al estado anímico y emocional de la persona?
La primavera nos trae calor, lluvia y humedad, factores más relacionados con la ansiedad y la euforia, y también nos proporciona más horas de luz para disfrutar en mayor medida de las relaciones sociales y de nosotros mismos, pero cuando tenemos dificultades para estar con los demás, tendremos más horas de presencia de un estímulo estresante, con las consecuencias que conlleva.
Por ello, en estas fechas (y en otoño también, aunque ya llegará), las personas con problemas de salud mental a las que les afectan estos cambios estacionales necesitan todavía más nuestro apoyo y comprensión. Que sepan que estamos aquí, que en su lucha diaria pueden contar con cada uno de nosotros, desde el profesional que le atiende a mi vecina, la de la "rodilla mala".
