Opiniones

Juan Sanz

30 años no es nada

 

Este año se celebran los 30 años de la Ley General de Sanidad. En ella, y concretamente en relación a la salud mental, el Artículo 20 dice que "la atención a los problemas de salud mental de la población se realizará en el ámbito comunitario, potenciando los recursos asistenciales a nivel de ambulatorio y los sistemas de hospitalización parcial y atención a domicilio, que reduzcan al máximo posible la necesidad de hospitalización".

A día de hoy este artículo puede parecer poco o nada innovador, pero hace 30 años supuso un hito en la atención a la persona con enfermedad mental. La llamada Reforma Psiquiátrica conllevó el cierre de los manicomios, instituciones cerradas donde se acogía al enfermo, pero no se le trataba, dado que su problema no era considerado como una enfermedad a tratar, sino que se les consideraba como personas diferentes y potencialmente peligrosas, imprevisibles y que era mejor apartarlas de la sociedad.

No debe caber ninguna duda acerca de que es en el ámbito comunitario es donde se debe desarrollar la atención a la persona con enfermedad mental. En su entorno social más inmediato y con los apoyos necesarios para su evolución positiva. Aun así, esta reforma supuso que los familiares pasaron a asumir múltiples papeles en relación a la persona con enfermedad mental, dado que los recursos necesarios para el correcto tratamiento comunitario no se pusieron en marcha y, a fecha de hoy, siguen existiendo unas carencias tan relevantes que generan empañan en cierta medida la celebración de este aniversario.

En nuestro sector sanitario, la potenciación de los recursos asistenciales a nivel de ambulatorio se ha materializado en una Unidad de Salud Mental, un Centro de día con 20 plazas y 4 plazas en Viviendas tuteladas. Estos dos últimos recursos llegaron hace menos de 5 años, con lo que hicieron falta 25 años para tener en cuenta mínimamente el Artículo 20 de la Ley.

El papel de Asociaciones como Asapme Bajo Aragón es el de reivindicar y hacer conocedores a la sociedad el olvido al que están sometidas las personas con enfermedad mental. No queremos esperar más para que recibir la atención precisa, y que recoge una Ley que, cuando se aprobó, la gran mayoría de nuestros usuarios de 40 o 50 años ni siquiera se imaginaban que pudiesen llegar a sufrir una enfermedad mental.

 

 

 

 

 

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