
El gran debate
Entendí que lo del debate sería un intercambio de ideas y discusión a cuatro, entre Schwancheznegger (El elaborado en laboratorio y sonrisa Profidén) , Bic-Cólemor (El del abrigo de estreno sin tiempo a arreglarse las mangas, pues le iban largas de gónadas y sin la picardía de frotarse el Axe axilar, por lo que pudiera pasar), River-Astair (quién en su baile desenfrenado parecía haber perdido a Ginger Rogers), y Lady Stilettos-La Enviada (quien se mantuvo estoicamente sobre sus afilados tacones en un alarde de vindicar que estaba allí "Porque yo lo valgo" porque me lo he ganado a pulso, y no por la cuota del 50%.
Creía que con tanto despliegue informativo, con la elaborada y meticulosa puesta en escena, ese debate sería "El Gran Debate" y serviría para abrir y clarificar mentes indecisas, o al menos sería un determinante claro a la hora de juzgar las habilidades discursivas y de convicción de los futuros representantes que durante los próximos años nos van a gobernar. Me equivoqué. Sólo fue una soporífera prueba de sencilla oposición a futuros funcionarios de la Administración, que respondían a las preguntas de manera automática, cuyas respuestas habían sido estudiadas "de memorieta", alguno incluso y a pesar de ser profesor de universidad, con un nivel léxico más que bajo, pues comenzó su exposición conjugando el inexistente y fatídico verbo "preveer" en el que se demuestra a las claras la calidad educativa de quien lo malconjuga. El único intercambio fue el esperado "Y tú más" a la hora de repartirse el pedacito de corrupción que en mayor o menor medida cada cual llevaba en la bolsa de la merienda. También otros intercambios fueron los silencios de todos y cada uno de no hablar sobre lo que no tocaba. (Naderías, como la separación real y efectiva de Poderes para llegar a una Democracia de verdad y no la pantomima que tenemos), por ejemplo.
En fín, que como tribunal todavía tengo que deliberar con mi conciencia sobre quién de todos hubiera merecido el aprobado por mi parte, ya que, entre cabezada y cabezada sobre el cojín de mi sofá y arrebujada en la mantita se me escapó algún dato y me falta material para calificar y determinar con criterio justo. Aunque si he de ser sincera mi opinión me la reservo, pues hace tiempo que me runrunea en la mente y no la suelto, -pa qué-, si, con debate o sin debate, cada uno va a votar según sus intereses lo que le venga en gana.
