Opiniones

Lu Martín

El cambio de armario

 

Cuando llega la primavera toca empezar a guardar los abrigos que tanto espacio ocupan en el armario, los jerséis de cuello vuelto y las botas. Revisamos los pantalones cortos, las camisetas ligeras, nos alegra volver a lucir colores más vivos y recuperar nuestra blusa favorita. Pero también somos conscientes de que hay prendas que no vamos a volver a ponernos y acumulamos a lo largo del tiempo. Evitarán que lleguen prendas nuevas que sí puedan aportarnos el aspecto con el que podamos vernos más favorecidos.

De repente nos damos cuenta de que en un fallo de cálculo nos faltan perchas, por ejemplo, para evitar que se arruguen las blusas y vestidos… (parecía más sencillo doblar los jerséis de punto). Nos dirigimos al bazar chino más cercano para conseguir la mayor cantidad de éstas al mejor precio… y claro que las adquirimos, junto con un juego de pinceles nuevo que anime al mirarlo a mancharme las manos de acrílico, un ambientador mikado que haga el ambiente de la habitación más fresquito o una nariz de payaso que cuesta setenta céntimos y quedará genial en las fotos que vas a hacerte en el parque con las amigas si no llueve este domingo.

Al igual que con nuestro armario, cuando toca cambio de “estación” hay que volver a jugar al tetris con nuestra vida. Quedarte con aquello que mejor te sienta, sumar algo nuevo y desechar aquello que ocupa espacio inútilmente. Vaciar cargas y dejar espacio a lo que está por llegar… tú y yo sabemos que aquellos pantalones de campana que arrastrabas por el suelo con tanto gusto y atesoras con nostalgia en el cajón de debajo de la cómoda ahora no sería con lo que más cómodo te sientas. Nos aferramos a recuerdos, personas y objetos que ya no nos aportan nada, y ¿por qué? Si ya no somos los mismos que hace tres veranos... Llenamos la mochila de cachivaches y zarrios inservibles en forma de relaciones, trabajo o amistades.

Haz algo nuevo, reorganiza tu “armario” y toma las riendas, porque nadie lo puede hacer por ti. Créeme: nada ni nadie es insustituible porque el mundo es tan grande que siempre puedes volver a empezar.

Así que revoluciona tu armario, desorganiza tu ropa o zambúllete en ella.... Podrías aparecer en Narnia, viajar al futuro o incluso si quieres puedes vender tu pasado en un mercadillo de segunda mano.

Y si lo prefieres, cómprate un traje transparente como el rey del cuento y sal a la calle.

 

 

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