La “necesidad-deseo” y la cualidad
Leo a Emilio Carrillo que dice, abreviando: “cualquier necesidad produce el mismo sufrimiento que se quiere evitar”
Casi nada lo del ojo. Veamos:
1.-Si tienes “necesidad-deseo” de compañía amorosa cuando la consigues sufres por si se acaba, se va, se cansa de ti. Aún teniendo, sigues sufriendo.
2.-Si tienes “necesidad-deseo” de dinero cuando lo consigas, tendrás miedo de que te lo roben, de gastarlo mal, de quedarte de nuevo sin nada. Sufres guardándolo en lugar seguro. Sigues sufriendo.
3.-Si tienes “necesidad-deseo” de experiencias, dinámica, acción, adrenalina, vives en la ansiedad de la planificación constante. Sufres cuando te quedas sin plan, cuando el aburrimiento asoma la nariz en tu vida.
4.-Si tienes “necesidad-deseo” de mantenerte joven, hermoso, presentable y envidiable, atlético y divino de la muerte sufres con el paso del tiempo porque juega en contra de tu belleza externa.
5.- Si tienes “necesidad-deseo” de cambiar el mundo y el mundo de los demás y que de una vez se den cuenta de lo equivocados que están, sufres cada vez que alguien se ríe o rechaza tus proclamas.
6.-Si tienes “necesidad-deseo” de ayudar a los demás, cual ONG con patas, de estar pendiente de los otros observando todo lo que necesitan ellos de ti. Sufres cuando ves que son independientes y saben arreglárselas por sí mismos.
7.-Si tienes “necesidad-deseo” de demostrar cuanto vales, sufres cuando no obtienes el reconocimiento que crees que te mereces y cuando ves a otros más exitosos que tú.
8.-Si tienes “necesidad-deseo” de ordenar el mundo y de hacer cuanto más mejor porque nada está suficientemente bien, sufres en la angustia de no alcanzar nunca lo perfecto.
9.-Si tienes la “necesidad-deseo” de complacer siempre a los demás y de ajustar tu vida a la suya para ser bueno, generoso y amoroso, sufres cuando los demás abusan de ti. Sufres por no ver tus propias necesidades y dejarte a ti mismo a un lado.
Todos tenemos “necesidades” no satisfechas o no satisfechas del todo. El ego siempre quiere más, no se conforma nunca y no se entera de nada. Los deseos no se satisfacen y por eso sufrimos.
De modo que si lo que quieres es escapar de esa prisión (lo es en realidad) el primer paso es darte cuenta de cuál o cuáles son tus necesidades y preguntarte: ¿porqué pones yo tanto en esto, tanta energía, tanto trabajo? Trabajando desde la sinceridad y la coherencia con uno mismo vemos la realidad que esconde mi necesidad. Con algo más de tiempo, la necesidad pasa a convertirse en cualidad. La cualidad la puedo manejar yo. La necesidad me maneja a mí. Volviendo los puntos anteriores y transformando la necesidad en cualidad, la cosa queda así:
1.- Tienes la cualidad de amar.
2.- Tienes la cualidad de producir riqueza y dinero.
3.- Tienes la cualidad de planificar experiencias que te enriquecen a ti y a otros.
4.- Tienes la cualidad de la belleza externa, aprovéchala sin apego.
5.- Tienes la cualidad de aportar algo al mundo.
6.- Tienes la cualidad de ayudar y de ver cuando los demás necesitan ayuda.
7.- Tienes la cualidad de tu propia valía.
8.- Tienes la cualidad de la eficiencia.
9.- Tienes la cualidad de acompañar a los demás.
Es un viaje doloroso al principio. A todos nos cuesta ver la sombra de lo que hacemos. Pero cuando vas cogiéndote la medida a ti mismo, ese saber no tiene precio. ¡Ánimo!
