Opiniones

Mabel Alquézar

Viaje al presente

En realidad, este título no es correcto. No se puede viajar al presente por que el presente ya es. Es aquí y ahora. El presente es mientras lees estas palabras. El presente es justo ahora que yo las escribo. En la búsqueda hacia uno mismo no se precisa viaje, ni siquiera buscar solo ver y  darse cuenta, porque sencillamente ya estamos y ya somos. Lo que sí parece necesario más que nunca,  dadas las circunstancias de despiste generalizado en el que vivimos, es descubrir esta verdad, precisamente descubrir, quitar lo que cubre.

Seguramente pensarás que todo esto es una obviedad pero te diré algo: nuestra realidad mental está en otro sitio. ¡La que se ha ido de viaje es ella! Te propongo un análisis acerca de la naturaleza que tienen la mayor parte de tus pensamientos.

¿En qué cosas anda entretenida tu mente, de manera más insistente? Observarás que no es aquí y ahora, puede ser que esté de manera habitual “ayer y entonces” retorciendo cosas del pasado, como si eso pudiera hacer que esas cosas cambiaran, manteniendo y atrayendo dolores para compensar y expiar los  errores pasados. ¡Si me duele, tengo que quejarme y si me quejo me hacen caso! Masticando el resentimiento (re-sentimiento: volver y volver a sentir) o quizá en la añoranza de aquel pasado que fue exitoso, amoroso, joven y hermoso. Lo reconstruyes una y mil veces haciendo superlativas aquellas sensaciones vividas, aunque tú sabes bien que en realidad fueron experiencias bastante normalitas.  
De esta forma tu cabeza y con ella, tus emociones y tu cuerpo entero no vive ahora, vive en la memoria. No vives aunque sigas, comiendo, respirando, trabajando, relacionándote con los demás…vives con el piloto automático puesto mientras realmente tú estás “ayer y entonces”.

Otra entretenida posibilidad mental es que vivas “mañana y luego” bien porque el presente se te hace algo durillo e incomprensible y así te escapas literalmente a un futuro placentero en el que tú y todos sois felices como perdices. Es menos doloroso hacer continuamente planes para no aburrirse pero eso supone no afrontar la realidad. ¡Mejor seguir siendo adolescente!  Tu mente siempre haciendo planes aunque casi nunca se materializan, para que no fracasen, claro.

En  esta fantasía vives feliz y encantado contigo mismo (te recuerdo que encantado viene de encantamiento, el principio de la mentira). También puede ocurrir que tu mente este siempre en el futuro pero poniéndote en lo peor; estás muerto de miedo y la desconfianza en ti y  en los demás se pone en primer plano siempre. Todo puede ser un peligro potencial, de esta forma vives en otra fantasía (catastrófica en esta ocasión) y que, como las anteriores, es mentira. Todo es una mentira fabricada por tu mente: el “ayer y entonces” fantástico o deprimente y el “mañana y luego” fabuloso o ruinoso.
¡Vaya panorama! ¿Qué hacer pues?  Se me ocurre comparar la mente con una bicicleta cuesta abajo, (últimamente todos los ejemplos me salen  con bicis) la bici-mente se embala en las cuestas abajo y tienes que tirar de freno para controlar la velocidad…a veces los frenos fallan, pues…! zapatilla amigo!, como toda la vida.

Todo esto forma parte de tu película mental, nada que ver con lo que te está pasando ahora mismo, aunque dirás: “Si,  pero de aquellos barros, estos lodos”. Y yo te digo: “Muy bien estate presente en los lodos de ahora y deja de pensar en los barros que no puedes cambiar”.

Insisto: ¿qué hacer? Entrar en el presente preguntándote cada vez que puedas ¿y ahora…de qué me estoy dando cuenta?

No importa lo que estés haciendo.  Y descubrirás que  te irás “pillando” en el pasado o en el futuro, según la cuesta que haya emprendido tu mente-bici.

Mientras leo esto dónde estoy. Mientras me hablan ¿dónde? Y mientras trabajo o hago cualquier cosa que se te ocurra ¿dónde estoy?

Solo cuando dormimos estamos con nosotros pero no nos damos cuenta por el sueño.

Entrar en el presente es traerte cada vez que te pillas en otro sitio, concentrar tus pensamientos solo en lo que estás haciendo cada momento.

La mente es automática y vuelve enseguida a coger velocidad pero en la medida que practiques el “darte cuenta”  no irás cuesta abajo sino en llano y serás tú quien decida la velocidad a cada pedalada, más deprisa, más despacio. Ahora me paro.

Es una nueva forma de vivir. No se trata de apearse de nada, ni dejar de sentir  sino vivir con consciencia, en presente y sin duda de manera más plena.

El momento presente es el único momento verdadero  y tuyo y por tanto tuya es también la decisión de estar aquí y ahora o escaparte al pasado o al futuro, correr detrás de la fantasía de tu mente.
Ánimo y Buena suerte!!!

 

Otros artículos de opinión

Image