Opiniones

Mabel Alquézar

Creo que lo que intento es convencerte

Creo que de poco sirven las proclamas, de poco sirve que nos pelemos la garganta gritando a los que siguen, según pienso, dormidos,  en el inmovilismo y sin darse cuenta de lo que pasa. Dime: ¿Cuándo has logrado convencer a uno solo?, ¿no será que estaba ya convencido y lo que hace es sumarse a tu razonamiento?

Creo que siempre nos convencemos por nosotros mismos, resultado del proceso de tener tiempo para…parar, reflexionar y decidir; tiempo para pensar sobre las cosas y valorarlas y dar la respuesta que podemos y sabemos en cada momento.

Esa postura es la tuya y nadie la cambia, tú haces el proceso con más o menos acierto,  solo tú.  Y a todo esto: ¿qué es “acierto”?. En cualquier caso  siempre es cosa tuya; por más que te digan lo contrario mil veces, no cambias tu parecer a no ser que ocurra algo y vuelvas al proceso de parar, reflexionar y decidir si sigues en lo mismo o cambias.

Creo que este es el proceso ideal (parar, reflexionar  y decidir), sin embargo, ¿cuántas de las opiniones que ahora mismo tienes sobre diferentes temas son verdaderamente tuyas? ¿A cuántas has llegado con el proceso de parar, reflexionar y decidir?  Me doy cuenta de que a muchas opiniones me he arrimado porque sencillamente he sentido que eso tenía que ver conmigo, las he asumido y me las he apropiado pensando que “las cosas son así justo como dice este o aquel”. Entonces, ¿quién copia de quien?, ¿dónde y en qué tipo de personas surge un pensamiento nuevo, original, genuino? Tal vez solo en aquellas que desarrollan y apuestan  por este “costoso” trabajo que supone parar, reflexionar y decidir. Deben ser esos a los que llamamos “bichos raros”.

Creo que de poco sirven las proclamas a favor o en contra. Como mucho se te arriman algunos que piensan igual que  tú, hayan hecho o no el proceso de parar, reflexionar y decidir, pero no habrás convencido a ninguno, ni a uno solo. Hay libros que enseñan esto y se anuncian o titulan como “El arte de convencer”. Si pusieran “El arte de manipular” serían más precisos y sinceros y quizás hasta venderían más. La misma palabra convencer (con-vencer) habla de vencer e inevitablemente implica en sí misma la existencia de un ganador y un perdedor.

Creo que la idea romántica de que un líder va a surgir un día de estos y va a emprender una revolución a la que se sumaran las masas oprimidas, es del todo improbable. Como dice mi amigo Jesús, “la realidad es muy potente”.  Hay mucha energía desperdigada y desperdiciada en esta tarea del “convencer”.

En vista a lo anterior: ¿Será este un artículo que también intenta convencerte de que esto es así? ¿Lo escribo para que me des la  razón, que es la tuya también? ¿Para hacer que pares, reflexiones y decidas? ¿Para auto-convencerme? ¿Lo compartirás porque te has dado cuenta de que esto es así y quieres “convencer” a otros? Igual hubiera sido mejor no escribirlo porque en si mismo se contradice. ¿O no? ¡Qué fortuna la mía seguir en la duda!

Creo más bien que todo pasa por la revolución individual de cada uno consigo mismo. ¿Cómo quiero yo mi vida para mí?

¿De todo lo que se dice y comenta qué considero que es verdad para mí?¿para qué hago lo que hago? De todos los que me rodean ¿qué seres son verdaderamente importantes y que voy a hacer yo al respecto?, ¿cómo son mis actitudes y mis aptitudes?, ¿en qué soy bueno?, ¿qué puedo darte de mí?....infinitas preguntas, estas o las que debas hacerte, tú ya sabes. Lo importante son las preguntas, las respuestas en estos terrenos vienen solas.

Creo que esta es la única revolución posible, la que empieza en mí. La que va de la mínima parte que soy yo al todo que somos nosotros. No sé si te habré convencido…..

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