Opiniones

Manuel López Gascón

Obras son amores

Tanto el presidente del gobierno como sus ministros llevan varias semanas anunciando que el final de la crisis económica ha llegado por fin. Aprovechan cualquier comparecencia en España o fuera de ella para repetir que los indicadores apuntan hacia la recuperación, y que estamos empezando a salir del famoso túnel –ese que Zapatero decía que no existía-.

Los cinco millones de personas que buscan un trabajo que echarse a las manos deben andar escarbando entre los escombros del Estado de Bienestar en busca de alguno de esos indicadores que les sirva para llenar el carrito en Mercadona. Y día tras día vuelven de vacío, y algunos se tienen que conformar con escarbar en los contenedores de basura.

Al presidente del gobierno le faltan muchas cosas. En la campaña electoral le faltó gallardía para anunciar las duras medidas que tendría que tomar. En la sesión de investidura le falto valor para pronunciar el discurso de “sangre, sudor y lágrimas”, que era lo que se nos avecinaba. Le ha faltado coraje para abordar una profunda reforma y racionalización de la estructura de la administración. Y ahora le falta entereza para aguantar el desgaste electoral, y ha caído en la misma tentación que su predecesor, intentando vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Señor Rajoy: obras son amores, y no buenas palabras.

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