
Aprender a pensar
Una vez más, el dichoso informe PISA ha venido a amargarnos la vida, recordando que nuestros estudiantes de 15 años están por debajo de la media de la OCDE en la resolución de problemas cotidianos. En esta ocasión el informe destaca que el 28% de los chicos españoles no llegan al nivel mínimo para afrontar un problema real.
Lo curioso es que estos pobres resultados no están en consonancia con otros parámetros del estudio que miden el grado de conocimientos. Es decir: buena parte de los jóvenes españoles saben muchas cosas, pero después no saben para qué les sirve lo que saben.
Justamente lo contrario de lo que se necesita en la era de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación). Hoy basta un “click” para acceder a cualquier información en un instante. Es absurdamente inútil esforzarse en memorizar textos, listas o tablas. La avalancha de información nos desborda, y ahora el problema es saber discernir qué parte de esa información es relevante.
Mientras la sociedad y los partidos políticos andan ocupadísimos en el debate sobre la enseñanza pública o privada; o sobre si hay que impartir más matemáticas o más inglés, parece que nadie se da cuenta de que lo más urgente para los niños y jóvenes españoles es aprender a pensar. Si eso no se logra, terminaremos teniendo una sociedad tan inútil como un ordenador con millones de datos, pero sin aplicaciones para convertir esos datos en resultados que sirvan para algo.
