Opiniones

Manuel López Gascón


De borrachos o de idiotas

Es sabido que los programas electorales de los partidos no los lee casi nadie. Quizá sea por eso que los partidos tradicionales se permiten incluir en ellos toda clase de promesas por descabelladas que sean. Después, si consiguen gobernar, siempre encuentran excusas muy razonables para explicar por qué no van a cumplir lo que habían prometido.

Como charlatanes de feria, las cúpulas de esos partidos pregonan su producto, prometiendo cualquier cosa con tal de obtener un puñado más de votos. Como ocurre con todos los timos, aunque la gente sabe de su existencia, siempre hay incautos que pican una y otra vez.

Con motivo de las próximas elecciones en Cataluña, CiU ha decidido superar todos los precedentes a la hora de prometer quimeras. En su programa dicen que si ganan se reducirá un 50% el número de muertos en carretera; aumentará un 5% la tasa de supervivencia de los enfermos de cáncer; y se elevará otro 5% la esperanza de vida de los catalanes.

No se me ocurren más que dos explicaciones para entender semejantes despropósitos en el programa de un partido que puede tener que gobernar: o bien el texto ha sido redactado al final de una larga noche de juerga, o bien los grandes partidos están absolutamente convencidos de que los ciudadanos somos idiotas. Como no tengo datos que me permitan dudar de la sobriedad de los dirigentes de CiU, tengo que inclinarme por la segunda opción.

No puedo compartir esa creencia en que los ciudadanos, en general, seamos idiotas. Pero tengo que reconocer que les hemos dado sobrados motivos para pensarlo. Elección tras elección hemos vuelto a votar a partidos que nos han engañado; a candidatos que han despilfarrado el dinero de todos; que han colocado a sus amigos y familiares en cargos bien remunerados; o que estaban imputados en sonoros casos de corrupción. Si no han bebido, no debemos asombrarnos de que nos consideren idiotas.

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