Opiniones

Marco Negredo

Ariño, el pueblo minero

Si hay un pueblo por el que siento gran admiración  ese es Ariño. Y esa admiración no es sólo por haber residido en él 5 años o por estar laboralmente vincualdo con la villa minera desde hace 23 años. Mi admiración es mayor, si cabe, por la capacidad de lucha de todas sus gentes, por un sentimiento y orgullo común. Cuando tengo ocasión de conversar  con algún o alguna ariñense que reside fuera de nuestra comarca, sus recuerdos, sus palabras connotan ese sentimiento. Orgullo compartido con los que aquí viven, vivimos,  y por los que por diferentes razones tuvieron que, no sin dolor, dejar su pueblo.

El descubrimiento de carbón en el subsuelo de Ariño cambió la vida de sus gentes. La agricultura, la ganadería, la economía familiar, fueron sustituidas por la economía estractiva. El pueblo creció con gentes venidas de fuera pero que, con el tiempo, son tan de dentro, tan de aquí, como los que llevan la sangre ariñense.

Ahora Ariño es como Fuenteovejuna, “todos a una”. Emociona ver a todos los niños portando pancartas en defensa de su, nuestro, pueblo. Es admirable la lucha de todos y muy especialmente de los ancianos, ya jubilados, pero que desean futuro para tener cerca de ellos a sus hijos, sus nietos, sus descendientes directos.

Ariño depende del carbón, el monocultivo de este mineral es más visible hoy  aquí, que en cualquier otro pueblo de Aragón. Por eso la investigación en la búsqueda de un carbón limpio que permita seguir extrayendo la roca negra, es más que necesario.

Convertir el carbón gas y en otros combustibles mucho menos contaminantes  no es utopía.

Hemos dejado de tener noticias sobre el proyecto de la panta de valoración de Ariño de la que ya nunca más se supo. Se hablaba de que se reducían las emisiones de CO2 hasta un 2%. Con una inversión de 80 millones de euros el proyecto generaría, a partir de 350.000 toneladas anuales de rechazos del carbón, un total de 380.000 megavatios hora anuales de energía eléctrica, lo que equivale al consumo de 95.000 hogares.  Además era un proyecto puntero a nivel mundial por la investigación en materia de sostenibilidad medioambiental. Un proyecto vital para Ariño, para la economía de toda la comarca.

Merece la pena invertir en carbón limpio para que el futuro de las comarcas del sur de Aragón no sea tan negro.

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