Opiniones

María Ángeles Villalta

La satisfacción de ser receptor de un órgano y al mismo tiempo donante

Después de llevar cuatro años en lista de espera para recibir un órgano con el que poder llevar una vida más o menos “normal”, la noche de Reyes recibí la llamada tan esperada… Había un “órgano” que podría ser para mí. Un momento de confusión entre mi marido e hijos… La verdad es que yo estaba muy tranquila, puesto que llevaba mucho tiempo sin tener una vida propia y lo que quería era marcharme como fuera de la máquina que me mantenía a la vida y que tan pronto la “odiabas” como la “querías” ya que sin ella sabías que no podrías vivir.

Había en esos momentos una familia que tenía que tomar la decisión más importante de su vida. Donar los órganos de su ser querido para que otra persona (en este caso yo) pudiera vivir. Efectivamente, el órgano era para mí… tenía mis parámetros… no había ningún problema para que “a priori” tuviera un “rechazo”.

Han pasado casi diez años desde entonces… y sigo con “mi” riñón funcionando a la perfección… es mío… Fue el mejor “regalo” que nadie me ha hecho. Es un “regalo de vida” con el que he podido llevar una vida “normal”, viviendo momentos buenos y otros no tanto… pero “viviendo”.

En febrero del año pasado, el día 17, tuvimos, tanto mis hijos como yo, que tomar la decisión más terrible de nuestras vidas. Despedirnos de una de las personas más importantes para nosotros…

Esos momentos son terriblemente duros, pero os puedo asegurar a todos los que os encontréis en ese trance y tengáis la oportunidad de decidir que otras personas puedan vivir gracias a la decisión que en ese momento toméis, sin pensarlo mucho, que os quedará una paz tremenda sabiendo que lo que tú más quieres ha ayudado a otros a VIVIR.

Por último daros las gracias a los medios de comunicación que siempre os habéis hecho eco de las Asociaciones de Donantes de Órganos.

GRACIAS.

 

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