Opiniones

María José Parra

El pie del que cojeo

Casi siempre he mostrando a pecho descubierto de que pie cojeo y no es algo que me parezca valiente ni meritorio sino el síntoma de una convicción real y de una posición personal frente a las cosas,  algo que forma parte de mí y que difícilmente podrá ser de otra manera.

Me llama la atención y me preocupa el miedo de mucha gente a posicionarse sobre muchos temas, a pasar de puntillas por cuestiones de importancia extrema y a temer una especie de suicidio social por dar su opinión. El pasar desapercibido para no llamar la atención ni levantar supuestas sospechas. El querer ser gris siempre cuándo las circunstancias exigen posturas claras y concretas. El no mojarse por el qué dirán o discrepar con según quién. El mero hecho de no tener la necesidad de hacer algo cuándo se presencia una injusticia es algo que me repugna más que la propia injusticia.

Por otro lado están los revolucionarios de sofá y barra, los que despotrican contra el político de turno en petit comité y cuando hay huelga general se excusan como si fueran los únicos que comen todos los días. Los que critican al jefe por la espalda y en las reuniones de empresa enmudecen.   Los que no ven a dos palmos o poco les importa lo que ocurra allí y los que creen que cuánto peor les vaya a los demás mejor les irá a ellos. Éstos me dejan ojiplática!!!!   

Particularmente no sé si las cosas me irían mejor si fuera de uno de los dos “bandos” anteriores y tampoco si la cojera fuera en el pie contrario, la inevitable comparación me hace pensar que sí,  pero…… también estoy segura de que no sería yo.

 

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