
Claro que podemos
Podemos ha sido la sorpresa de estas elecciones pese a encuestas, no contar con ninguna financiación al uso y un vacío mediático casi generalizado.
Con pocos medios, mucha ilusión y llenazo en todos los mítines ha quedado demostrado que no es preciso sufragar las asistencias a los actos, regalar banderitas, invitar a comilonas, reservar espacios gigantescos como si fueran Justin Bieber, ni estupideces que sólo sirven para adornar un discurso vacío u obsoleto, tampoco el envío de papeletas a domicilio (sabemos buscarla si no nos llega a casa y tampoco hace falta que nos la ensobre Mamá o el listo de turno).
El bipartidismo comienza una debacle que muchos esperamos sea definitiva. El poco o nulo interés de ambos partidos en escuchar a los ciudadanos, la corrupción generalizada en ambos, la reiterada frasecita del “y tú más”, la arrogancia de algún candidato y el hastío que producen sus soniquetes mitineros podrían ser un “háztelo mirar” pero ya sabemos que aquí siempre gana el que pierde.
Tras la autocrítica de Valenciano y la renuncia de Rubalcaba esperemos que las bases desencantadas del PSOE fuercen a modificar el rumbo y recuperen sus orígenes, no sin antes deshacerse de otros no pocos lastres, que parecen tener más querencia al sillón que a las ideas y se olvidan de hacer lo que predican cuando toca.
El PP, como “ha ganado”, ¡enhorabuena!. Espero que en las próximas elecciones vuelva a ganar otros dos millones y medio de votos menos, compartiré de nuevo su alegría con mucho gusto, en diferido, en directo o como leches quieran que sea el eufemismo que toque pero que se acuerden de saltar en el balcón, el domingo se echó de menos.
A IU darle la enhorabuena, de corazón y, como hermana mayor de Podemos, desear que sean locomotora y vagones para la salida de esta estafa, en el orden que se decida y de la manera que se acuerde, porque el pueblo es el que tiene el poder y porque ya sabemos que podemos.
