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Por nuestra salud mental habría que subvencionar todos los métodos anticonceptivos
La pregunta que hago a todas las embarazadas, independientemente de la edad en la primera consulta es acerca de si el embarazo ha sido deseado o buscado, si ha sido no buscado pero aceptado y si ha sido aceptado o no; resumiendo y a veces a mi pesar pregunto si se quiere continuar el embarazo o no. La salud mental hace días que esta en juego en algún que otro caso.
El abanico de posibilidades es muy variado y las respuestas también.
Cuanto me gustaría que todos los embarazos fuesen planificados, aceptados y cuantas veces me pregunto por qué no se utilizan los métodos anticonceptivos.
Cada método anticonceptivo tiene un mecanismo de actuación y nos consta que se conocen, pero no siempre los usamos adecuadamente.
De los últimos en llegar al escenario aragonés fue la píldora postcoital. Alguna que otra vez, me he encontrado el letrero el lunes: “No nos quedan píldoras del día siguiente”. Todos sabemos ya que se vende en farmacias.
Por eso todos los sanitarios nos preguntamos lo mismo ¿Qué hacemos mal? ¿Por qué no se usan los métodos anticonceptivos antes de llegar a la postcoital o al aborto?
¿La accesibilidad a los métodos tal vez? ¿El precio?
Algunos están ya subvencionados, incluso otros son gratuitos.
Aún así pienso que valdría la pena hacer una valoración de los euros invertidos en métodos anticonceptivos, la relevancia en la salud mental incluso del entorno familiar para conseguir un objetivo saludable: TENER LOS HIJOS QUE UNO QUIERE , CUANDO QUIERE, no cuando un “óvulo descendente “se encuentra graciosamente con un” espermatozoide ascendente”.
