Marisol Guerrero. ¿Por qué a los gamberros les gustan las paredes limpias?

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Había una vez una pared gris,  rugosa con dos puertas metálicas y unas rejas descoloridas en un chaflán de una calle.

Llegaron unos trabajadores, se pusieron a trabajar y dejaron una fachada bien bonita, una puerta con una reja blanca, una pared suave pintada de azul aragonés, unas rejas negras que hacían un contraste elegante en el entorno.

 

Pasaron las fiestas patronales y la pared sobrevivió sin manchas , ni pintadas, ni graffitis, ni rayas, parecía un milagro.

La actividad empezó en aquel local y todo iba bien, la pared perfecta, pero la alegría duró poco, a la una se cerró el local, a las tres hasta la reja blanca llevaba mandarinas y naranjas incrustadas, el frontal mas amplio, se había convertido en el frontón de las frutas y hasta las rejas negras tenían caquis colgando. Todo naranja en un fondo azul.

Se limpió como se pudo; se retiraron las frutas y el azul aragonés, el precioso, el caro cemento monocapa que cubrió aquella pared gris y rugosa se desvaneció dejando unos círculos y una manchas grises.

Otro martes y lo mismo, en el mismo espacio de tiempo.¡¡¡ Mira que a l@s gamberr@s les gustan las paredes limpias¡¡¡
¿Y de dónde sacarán las frutas naranjas?¿ De las mochilas?. No, ya no se lleva fruta para desayunar, no está de moda la fruta.

¿Del mercadillo? ¿ Del suelo? ¿ De los contenedores?

Lo que está claro es que la fruta no es suya, que no es su fachada, que no la limpian y que no tendrán que hacer verdaderos esfuerzos económicos para conseguir de nuevo el azul aragonés.

¿Pero, vale la pena poner de nuevo el cemento monocapa y dejarlo bonito? Ya lo dudo.

 

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