
Hacer del carro de la compra un carro de combate
En este mundo globalizado, donde la palabra ‘macroeconomía’ forma parte de nuestras vidas como si reputados economistas fuésemos, resulta sorprendente y puede parecer hasta contradictorio que una de las opciones que nos puede ayudar a salir de esta crisis sea mirar hacia dentro y trabajar en lo local.
Que esta crisis es algo más que una crisis financiera creo que ya lo tenemos todos claro. Es una crisis social, donde las desigualdades entre ricos y pobres son cada día mayores. Es una crisis humanitaria, en la que ponemos unas fronteras imaginarias dibujadas en un mapa por delante de los Derechos Humanos. Es una crisis alimentaria, en la que millones de personas mueren de hambre mientras se tiran toneladas de alimentos a los contenedores. Y es una crisis ecológica en la que está en juego el medio ambiente de las generaciones futuras.
Ante esta perspectiva, la acción y la capacidad de los gobiernos es importante, en un mundo donde los intereses económicos priman por encima de los más básico. Veamos el TTIP, por ejemplo: las multinacionales americanas podrán exportarnos carnes hormonadas que para nada cumplen las normativas sanitarias a las que están sujetos los ganaderos españoles; o cereales transgenicos que competirán con los productos agrícolas del territorio para los que tanto ha costado conseguir una marca de calidad y la denominación de origen.
¿Qué podemos hacer? Pepe Esquinas nos da una idea: “hacer del carro de la compra un carro de combate”. Nosotros decidimos qué ponemos en la mesa: si queremos tomates, que sepan a tomate; si el filete que echamos a la sartén no se ahoga antes de transformarse en algo parecido a una suela de zapato; si comemos fresas en agosto o melones en enero; si nuestro vecino, el agricultor, el pastor, el carnicero, el verdulero, de toda la vida, es capaz de ganarse un sueldo digno con su trabajo vendiendo productos de calidad que no hayan recorrido más de 10.000 km antes de llegar a nuestra mesa.
La suma de muchos pequeños gestos, de muchos carros de la compra comprometidos con el medio ambiente, con su sostenibilidad, apoyando a productores cercanos, ayudan a crear empleo, a mantener población en nuestros pueblos y a garantizar un futuro para nuestros hijos y para este planeta que es de todos.
