
El ombligo del mundo
Bueno, casi. Quizás un poco menos. No sé si muchos bajoaragoneses y alcañizanos se han parado a pensar en los tres hitos importantes que han sucedido esta semana que afectan principalmente a nuestro territorio y que han hecho que los objetivos de la prensa se centrasen en el Bajo Aragón.
Se han firmado dos contratos muy importantes, muy diferentes, para esta Comarca. Por un lado, la licitación del contrato de las obras para la construcción del nuevo hospital de Alcañiz. Por otro, la renovación del contrato con Dorna. Ninguno de ellos exento de polémica. Ambos son considerados cruciales para la supervivencia de la gente que hemos apostado por vivir en estos pueblos. A mucha gente no le gusta comparar estos dos hechos, pero creo que hay que hacerlo. A fin de cuentas, todo se resume en “dinero”. Dinero que todos sabemos que no hay, ya que la Comunidad está intervenida por no cumplir con el objetivo de déficit que marcó el Sr. Montoro y que, gracias a esa noche de verano en que nos cambiaron el artículo 135 de la Constitución Española, primero debemos pagar la deuda y luego atender las necesidades de los ciudadanos. Llegados a este punto, el Gobierno de Aragón tiene que hacer auténticas cábalas para construir la infraestructura hospitalaria, tan necesaria, y renovar la firma con la empresa Dorna, tan demandada. Sobre la balanza: a un lado, la necesidad; a otro lado, la demanda. Me consta que el Gobierno está haciendo un gran esfuerzo por conseguir ambas cosas, pero -inconformista que es una- lamento tener que esperar un año más para ver el hospital terminado. Y lamento también no poder ver cómo llega la iniciativa privada a Motorland. Eso sí, hemos ganado en transparencia que es algo de lo que adolecia -y mucho- la Sociedad Pública Ciudad del Motor, según cuenta el informe de la Cámara de Cuentas de Aragón. Pero vamos a quedarnos con lo bueno y mirar para delante. Tenemos MotoGp para cinco años más (aunque tenga pérdidas de ocho millones de euros) y dentro de cinco años tendremos hospital nuevo (sino vuelven a incumplir los plazos). Y este fin de semana, gracias a la tele, todo el mundo sabe dónde está el Bajo Aragón. Semanas como esta, pocas. Encabezar tanto titular nos ha hecho sentir como el ombligo del mundo.
