Opiniones

Miguel Ángel Jarque

Recordando las fiestas de Alcañiz

Ya se han ido las ferias y fiestas de nuestra ciudad. Siete días que han servido para olvidarnos de los problemas que atraviesa España. Hemos disimulado que aquí no ocurre nada malo. Y de repente el día 13, a las doce de la noche, con la gran traca final de fuegos artificiales, se anunció que las pesadillas diarias vuelven a nuestras vidas y que hay que iniciar el monótono existir. Volver al trabajo (afortunado si lo conservas), a que los niños regresen al colegio para aprender materias educativas que les servirán para que su porvenir sea por lo menos aceptable, a las huelgas de educación, sanidad, empresas, desahucios… A que los turistas, aunque hayan sido muchos menos que en años anteriores, comuniquen a sus vecinos que Alcañiz es un lugar donde se merece vivir. Los ancianos (personas mayores) seguirán temiendo por sus pensiones y por cuando su vida llegue al final haya merecido la pena vivirla.
Hay días que curan estos males o por lo menos los alivian. Y entre ellos están las ferias y fiestas de Alcañiz, desde el 8 de septiembre al 13 del mismo mes. Han conseguido devolvernos a la juventud a los que ya pintamos canas. Hemos gozado de conciertos de música variada, incluyendo (como no) la jota aragonesa. Hemos conectado con otros pueblos, como Vinaroz y Tortosa. Nos han representado reinas en todos los actos (bellezas con la sonrisa en el corazón), dando la cara por sus asociaciones y peñas (Cachirulo, Alcañiz C.F. Peña Taurina, Asociación de Personas Mayores, Rumanos en el Bajo Aragón). Las calles desde la plaza de España hasta el último rincón han amanecido limpias. Las ambulancias apenas han tenido que intervenir, salvo alguna borrachera o alguna cogida de toro. La policía y la Guardia Civil han mantenido el orden para que todo se desarrollase lo mejor posible.
Concurso de carrozas (imaginación por parte de las peñas, Scouts y asociaciones), concurrencia del público mientras e paseaban por nuestra ciudad. Campeonato de guiñote, concurso de coreografías y juegos infantiles, descenso del río… Y el más destacado, según las encuestas públicas, el torneo de fútbol vaca. La peregrinación a Pueyos para aclamar con el alma a la Virgen llenó completa la ermita. Y la procesión de Santo Ángel, tradición y fervor religioso. Y si faltaba algo para los amantes de los toros, es decir a la fiesta grande de España, hubo actos taurinos de primera categoría, tanto toros como reses.
Estupenda organización y un mérito enorme, pues con escasos medios económicos han logrado demostrar que la alegría no se mide con dinero. Gracias en nombre de todos los alcañizanos y esperando que el año 2014 las fiestas sean todavía mejores.

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