Opiniones

Pilar Batanero

El amor no duele


Casi lo esperábamos. Otra mujer muerta. Otro niño sin madre. Otra familia destrozada. Y van...
Cada vez que asesinan a una mujer por el hecho de serlo, porque los hombres que hacen eso se creen con derecho a decidir sobre la vida de ellas, es un fracaso de todos.
Fracaso porque denuncia que seguimos viviendo en una sociedad donde los hombres son los que deciden sobre vidas y haciendas, mientras las mujeres han de callar y ser sumisas y dóciles.
Amar no es controlar, amar no es someter, amar no es atar. Si de verdad la quieres pero ella no, demuestra tu amor dejándola ir y que sea feliz.
Pero el ego de muchos hombres hace imposible que acepten que las mujeres tenemos pensamientos propios, deseos, ambiciones y sueños que no siempre coinciden con los de ellos.
Y hay que seguir denunciando, que los jueces, fiscales, policía y sociedad vean el peligro real que hay tras una amenaza de un hombre hacia una mujer. En este caso, flagrante fallo: un hombre que amenaza con una pistola a una mujer y a su hijo, y sólo tiene una orden de alejamiento, y se considera de "bajo riesgo" porque el se ha ido a vivir lejos, como si no hubieran coches, trenes, y autobuses que nos lleven de un sitio a otro.
Alejandro Sanz paró el otro día un concierto porque vio a un hombre maltratar a una mujer. Que cada uno de nosotros, cada vez que oigamos en casa del vecino lo que sabemos que no es una discusión de pareja sin más, llamemos a la policía, cada vez que veamos un acto de ese tipo en la calle, llamemos a la policía y ayudemos a la mujer, cada vez que nos cuenten un chiste machista, no riamos la gracia del "gracioso".
No dejemos que nos digan eso de "cállate, que tú no sabes nada", "no te pongas esa ropa que vas provocando", "aquí se hace lo que yo digo" y todas esas frases que aún se siguen escuchando en muchas casas.
No dejemos que nuestro novio, marido, hermano controlador nos fiscalice el móvil, los amigos, las salidas, la forma de vestir, la forma de pensar.
No permitamos que nos hagan de menos en público, que nos humillen, nos desacrediten o nos ninguneen sólo por el hecho de ser mujeres.
Y no permitamos nunca que nos pongan la mano encima. Bajo ningún concepto.
Porque en algún momento de nuestra vida nos hemos cruzado con hombres que hacen  esas cosas. Con muchos aún.
Eduquemos en valores de igualdad y, algún día, la sociedad será igualitaria.
Porque el amor no duele.

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