
Burbuja y planificación

En estos días he tenido que visitar el Hospital de Alcañiz porque mi madre ha estado ingresada. El trato y la atención han sido estupendos, pero… he visto la desidia.
Y no por parte de los trabajadores, que conste. La he visto por parte de la Administración.
Ya sabemos que el nuevo Hospital está punto de ser construido (soy muy crédula, que le voy a hacer), y que todos los recursos se están guardando para él (léase en tono irónico), pero ver como se conserva el viejo Hospital da que pensar… porque no tenemos otro.
Solo hablaré de lo que padecen en sus carnes los enfermos y acompañantes. Algo tan elemental como es una silla donde poder sentarse moderadamente cómodo es un lujo en estas viejas instalaciones. Las habitaciones tienen sillones en los que se sientan los pacientes si se levantan de la cama, y los acompañantes, a criar varices, porque en la mayoría no hay ni una silla; se han ido estropeando y no han sido ni reparadas ni sustituidas. Pero los sillones para los pacientes están en tan malas condiciones que es una verdadera vergüenza. Las fotos que acompaño son de los dos sillones que había en la habitación que ocupaba mi madre y son fiel reflejo de lo que digo.
Imagino que la excusa será la crisis, los ajuntes presupuestarios, los recortes… Nos quieren vender la moto de que la sanidad pública es deficitaria, que es imposible de mantener después de ver lo que se gastan en asesores, puestos de libre designación, cargos de confianza, dietas, sueldos de escándalo, sobresueldos, de leer en la prensa y ver en televisión los presuntos chanchullos con los que se ha enriquecido la clase política, que mirar esos viejos sillones para los enfermos, rotos, ajados, que piden renovación urgente, o en su defecto un tapizado, u observar a personas ya no tan jóvenes, que acompañan en su enfermedad a sus familiares y han de estar toda la tarde de pie, por falta de sillas, que me entra una rabia, un enfado permanente…
¿Cuánto puede costar tapizar esos sillones? Ni idea, pero seguro que mucho menos que los millones que alguno ha llevado a Suiza.
Lo que he contado es una anécdota, no es el fondo de la cuestión: El fondo de esto es la desidia con que nos tratan.
DESIDIA: Negligencia, falta de cuidado y de interés (Diccionario de la Lengua Española Espasa Calpe)
