Opiniones

Pilar Batanero

Mirar y oir

En el rico idioma castellano muchos verbos que en principio parecen sinónimos, aplicados a la vida real no son  lo mismo.  No es lo mismo “MIRAR” y “OIR” que “VER” y “ESCUCHAR”.

Hay hombres que miran y oyen a las mujeres, otros las ven y escuchan. Entre los primeros se encuentran los canallas que maltratan, vejan y violan, que creen que las mujeres estamos en el mundo para hacerles la vida más fácil y placentera, que no somos más que criadas con derecho a sexo, fabricantes de niños, que no tenemos ni voz ni voto en nuestras propias vidas.

Los animales de bellota que han violado entre 5 a una chica en Pamplona, evidentemente ni la vieron ni la escucharon. Porque si lo hubieran hecho, habrían escuchado sus NO, sus quejas, sus lloros, sus pedidos de auxilio y hubieran visto el miedo en sus ojos, como se resistía y también hubieran visto enfrente a un ser humano, no un objeto de uso y disfrute.

Yo, y todas las mujeres con las que he hablado del tema, que son muchas, hemos sentido en nuestra vida la mirada lujuriosa de algún tipo, el comentario soez y desagradable sobre lo que nos “harían”, o sobre una parte de nuestro cuerpo o…

Yo siempre lo ilustro con esta imagen: Hombre solo, en un bar, apoyado en la barra, con una bebida alcohólica  cerca, cincuentón, barrigón, calvo, con una camisa que le viene estrecha, con algún botón desabrochado de la parte más prominente de la barriga, mal afeitado, con poca higiene en general, desde boca poco cuidada hasta manchas de sudor o de lamparones en la camisa, y si tiene el palillo en la boca… ese ya tiene matrícula de honor, que estratégicamente colocado, ve a cualquiera que entre por la puerta, si es una mujer (encima joven y atractiva), la sigue desde que entra con la mirada, haciendo gestos un poco obscenos con la boca, una media sonrisa y un comentario grosero, lanzado al aire, para ver si el camarero, u otro cliente cercano se une a él. Si la mujer se siente ofendida y le contesta, mira con cara de perdonar la vida y suelta otra barbaridad más grande. ¿Exagero? Tal vez en el tamaño de la barriga, la edad o la higiene del tipo, porque eso se puede trasladar a cualquier tipo de hombre, sea cual sea su edad o su aspecto físico, e incluso su formación. El sexismo y el machismo no tienen edad ni condición social.

No puedo estar más de acuerdo con la madre de otra chica violada (e incluso asesinada) en Pamplona unos Sanfermines, ¿ninguno de los 5 tuvo un momento de lucidez para decir basta, qué estamos haciendo?

Estos tipos (me niego a llamarles hombres) ni nos ven ni nos escuchan, solo miran y oyen… como el que oye llover.

Encima dicen que uno de los animales estos es alumno de la academia de la Guardia Civil… como para ir a poner una denuncia por maltrato en el puesto que hubiera podido estar…

Tampoco me gusta nada las imágenes de las chicas enseñando el pecho en el chupinazo, no por nada, sino porque creo que hay que valorarse un poco más, no caer en “todo vale” para ser aceptada, admirada o simplemente para llamar a atención sobre nosotras. Las que hacen eso, en realidad no son mujeres liberadas, son tan machistas como los que se permiten tocarles las tetas cuando lo hacen.

Las mujeres queremos que nos vean y nos escuchen.

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