Opiniones

Pilar Batanero

Infancia

He tenido un fin de semana muy movidito. Un encuentro de compañeras de internado a muchas de las cuales (la mayoría) hacía casi 40 años que no veía.

Que de alegrïas, que de recuerdos, que de tristezas, todo junto...

Durante años intenté olvidar esa parte de mi vida por lo doloroso que resultaba. Mi padre acababa de morir y yo me fui interna a muchísimos kilómetros, nada menos que a Alicante.

Mi padre era ferroviario, y había varios Colegios para los huérfanos, y allí que me fui yo. Seguramente mi vida hubiera sido muy diferente de haber seguido en Alcañiz, nunca lo sabré, pero creo que aquello fue decisivo para hacerme como soy.

Estos tres días me he sorprendido con la cantidad de cosas que recordaba sin saberlas, al poner experiencias en común con mis compañeras. La noche del sábado mi cabeza parecía una olla de caracoles hirviendo, por el ruido que oia en mi cabeza, un bombardeo de imágenes, de sonidos, incluso de olores de mi paso por es internado. Casi no pude dormir.

No volvería a repetirlo, ni hubiera mandado a mi hijos a uno, pero en este encuentro me he reconciliado con esa etapa de mi vida, al encontrarme con esas compañeras que pasaron por lo mismo que yo

Gracias a todos los ferroviarios, que se descontaban una parte de su sueldo, para pagarnos los estudios a los hijos de sus compañeros fallecidos.

Este año comulga mi sobrina Sandra, y sé que tiene guardada una cinta para el día del Corpus en la bandera de la Hermandad de los Ferroviarios. Esa bandera que mi padre llevó durante muchos años.

Hoy mi alma va en tren.

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