Opiniones

Pilar Batanero

Miedo, mucho miedo

En un reportaje de hace unos años, se veía cruzar las alambradas del muro que separaban las dos alemanias. El muro no era tal, era alambre de espino que, como buenamente podían, atravesaban. Yo era aún una cría, pero recuerdo perfectamente como una mujer joven, al atravesarlo, se enganchaba con el rostro en una de esas alambradas y se rasgaba toda la cara.

Estos días, viendo las noticias, he vuelto a ver muchas personas atravesar de nuevo alambradas, esta vez en vez de alambre de espino, las tan famosas "concertinas", intentando llegar a los países del este de Europa, huyendo de la sinrazón de los integristas que están pasando a sangre y fuego a todo el que se le ponga por delante. Ver a una niña de no más de 5 años pasar por debajo de una de esas alambradas, mientras sus familiares la levantan y una vez fuera, sacudirse las manos de tierra, me heló el corazón.

Desde la terminación de la II Guerra Mundial, con el éxodo de los judíos no se veía en Europa tal movimiento migratorio.

El qué hacer con ellos no es algo que yo tenga claro, pero poner vallas más altas, cerrar fronteras e impedirles el paso no entran entre las soluciones que mi ética y mi moral aprueben.

No dejarles pasar es condenarlos a muerte. Así de claro.

Que propongan soluciones imaginativas y solidarias con estas personas, porque ellos sólo tienen miedo, mucho miedo...

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image