
Dignidad
Una familia aragonesa por fin va a poder dar digna sepultura a sus familiares. Por fin descansarán en su tierra, cerca de los suyos.
Cuando vayan a verlos sabrán exactamente donde se encuentran y no tendrán que pasar por delante de la tumba de los verdugos que los mandaron matar. Porque saber que están enterrados en el mismo sitio que el que hizo lo posible para que eso ocurriera tiene que ser muy duro.
El enterrar a tus muertos (o incinerar, o lo que quiera que cada uno haga) es algo que llevan haciendo los seres humanos desde tiempos inmemoriales. Los vikingos los incineraban en una gran pira (según las pelis, no lo sé cierto), los árabes enterrados y además sin féretro… Cada pueblo tiene sus costumbres funerarias. Pero estar enterrados en una cuneta o en una tapia de cementerio, en fosas comunes sin nombre y sin señalización… eso no es muy normal. Parece que sólo ocurre aquí en España. Los muertos de la guerra civil, y los de después de la guerra civil (de un lado sólo) siguen estando en gran medida en sitios a los que los familiares no pueden ni siquiera llevar unas flores, esa costumbre tan extendida que llena el día de todos los santos de color.
Los del otro lado, salvo alguna excepción, están enterrados en cementerios tradicionales, donde su familia (igual de familia que la del otro lado) puede llorar a sus muertos.
Ojala algún día todos los muertos de las cunetas estén en un cementerio, con su nombre y apellidos, donde sus deudos puedan ir a poner unas flores o simplemente se sepa que murieron asesinados por pesar diferente, por querer otra manera de vivir, por luchar en el otro bando, o tener algún enemigo poderoso que ansiaba sus bienes o cualquier otra cosa.
Es por dignidad. Y por humanidad.
P.D.: Seguimos sin gobierno… y lo que nos queda
