
Sangría
Cada día nos desayunamos con las preocupantes noticias de que alguna empresa echa el cierre o hace reducción de plantilla; un día es Fagor, otro Canal 9, otro más, Panrico, siguen los autobuses de Zaragoza, Tata Hispano… Unos miles de personas que se van a la fría cola del paro.
Al mismo tiempo nos anuncian bajadas de salarios en otras empresas, condenando a la pobreza a sus trabajadores, que visto como está el patio, o ceden o ceden, sin opciones de ninguna clase.
La nueva ley sobre las relaciones laborales nos ha dejado totalmente desarmados ante la empresa. Las huelgas parece que ya no son efectivas, las administraciones no hacen nada, diría, incluso, que se ponen de perfil ante estas cosas, o como en el caso de Canal 9 son ellos, los que mandan, los que bajan la persiana y mandan a la calle a 1400 personas de vez, eso sí, diciendo que prefieren cerrar la tele autonómica antes que cerrar escuelas… Debe ser que los que trabajaban en la tele, los curritos, no tiene derecho a comer tres veces al día, y si de verdad es inviable, los únicos que no tiene culpa de nada son ellos, los que ahora pagan los platos rotos. Habrá que estar atento a ver qué pasa en las escuelas valencianas este año, si la calefacción funciona, o como el año pasado, hay que estar en clase con el plumas, los guantes y la bufanda.
Sigues con la prensa… Han detenido a la cúpula de la CAM (parece que todo ha pasado en Valencia), porque los pajaritos, después de haberse forrado de forma fraudulenta, pensaban largarse a un paraíso, fiscal y de los otros, allá por los mares cálidos, llenos de palmeras y bancos con cuentas opacas.
Esta sangría de dineros y de trabajo es inasumible. No podemos más. El enfermo necesita una transfusión de trabajo y esperanza.
