
Bilbao
He estado el fin de semana en Bilbao. Era la primera vez que iba y me ha dejado un grato recuerdo.
Cada año, los antiguos compañeros de internado nos juntamos en una ciudad de España. El año pasado fue Zaragoza, ya lo conté en este medio, este año tocaba Bilbao.
Alegría de ver viejas compañeras, amigas que me traen muy buenos recuerdos y alguna monja de las que estaban en el colegio que no me los trae tan buenos…
Me gustó Bilbao, aunque me parezca que no cabe en el traje… allí metida entre montes, la ciudad no parece que pueda crecer.
Y me pareció una ciudad futurista, con puentes maravillosos, unas infraestructuras arriesgadas (carreteras que van casi por el aire), edificios preciosos, como el teatro Arriaga, las estaciones del tren, tanto la de Abando, con una vidriera espectacular, como la de FEVE. El mercado de la rivera, la catedral, las “siete Calles” con su bares llenos de ambiente y su maravillosos pintxos, la ría que está recuperándose y, aunque tiene todavía muchos edificios industriales abandonados en sus orillas, que muestran el pasado esplendoroso de su industria metalúrgica y que según nos contaron en el paseo en barco por la ría, tiene proyecto de recuperación.
Nos llovió, no podía ser de otra manera, pero el clima nos fue favorable, y no pasó nada que con un paraguas, gorro de lluvia o impermeable no tuviera solución.
Del Guggenheim diré que el edificio me pareció impresionante y espectacular. Me gustó. Pero, a pesar que diciendo esto pareceré una cateta, no entendí casi nada de lo que allí se exponía. No tengo tanta imaginación.
Afortunadamente también había una exposición de pinturas de Picasso, Miró, Matisse, Juan Gris, Kandinsky, Andy Warhol y alguno más que ahora no recuerdo llamada “Panoramas de la ciudad: Escuela de Paris”. Alguna obra de Chillida y sobre todo una estructura gigantesca, que es fija del museo, que vista desde abajo no la entendía, y me parecía un laberinto, vista desde arriba llegué a comprender lo que el aparetejo ese que se llama audio guía explicaba. “La Materia del Tiempo”, obra de Richard Serra.
La que no entendí ni poco, ni mucho, ni nada fue la exposición de Louise Bourgeois, llamada “Las Celdas”.
Me gustó Bilbao. Me gustaría volver.
P.D.: Como no tenemos gobierno, no puedo hablar de él… cachisss!!!
