
Hasta siempre
Que quede claro que a mi, la jota, lo justico. De vez en cuando y poco rato. Será por un trauma de mi juventud. Trabajé un año en un almacén de melocotones en Calanda y desde el punto de la mañana teníamos de música ambiente jotas... Creo que me las aprendí todas, (luego las he olvidado), pero ese empacho jotero no me lo he quitado aún. Y eso que han pasado más de 30 años.
La costumbre de poner música alta en los lugares de trabajo en cadena está inventado hace años: con la música alta no puedes hablar y te "cunde" más. Pero el empeño de que fueran jotas se lo debemos agradecer a un estupendo cantador de jotas calandino llamado José, tartamudo por mas señas, que en ese tiempo era el encargado del almacén y del hilo musical... No hubo manera que cambiara de género musical por más que se lo pedimos...
Pero me pierdo... De la poca jota que oigo me gusta la que canta la gente anónima, sin artificios y posturas raras, sin mover la barbilla como si estuviesen tiritando de frío...
Me gusta la jota de Jorge "Campanetas", de Rocatin, de Pepe Cester... Y me gusta el Pastor de Andorra. La sencillez, la bondad y la humildad de ese hombre es ejemplo de lo que es ser un gran hombre. Hoy se ha ido. Y aún no gustándome la cosa jotera, este hombre me encantaba como persona y como cantador de jotas.
Pascuala, un abrazo y desearte que lo lleves lo mejor que puedas.
Se nos ha ido un grande de verdad. Hasta siempre José...
