Opiniones

Pilar Batanero

Lo que nos toca de cerca

Estamos que no vivimos. Entre el calor horroroso, el lío de Grecia, la constitución de los nuevos Gobiernos Autonómicos y los Ayuntamientos, que si Casillas se va al oporto o no, que quien va a ganar Supervivientes...

Lo dicho, estamos que no vivimos.

Pero algunos (sobre todo algunas) literalmente están que no viven, o no las dejan vivir. Unos cuantos descerebrados que en algún momento tuvieron algo de bueno, para que mujeres estupendas, como mi amiga, se enamoraran de ellos, después de la separación, divorcio o el ahí te quedas de toda la vida, no dejan vivir a sus ex. Y en el caso de mi amiga no es porque le exija grandes cantidades de dinero (de hecho, el no le pasa NUNCA la pensión de alimentos de la hija en común que tienen), ni que se haya quedado con la casa (la cual era y sigue siendo de los padres de mi amiga, que se la ceden en uso), ni con el coche (él no lo quiso porque aún quedaban letras por pagar), ni que mi amiga sea una mala persona que no le deje ver a su hija (sólo ha cumplido con las visitas cuando estas eran en el punto de encuentro y montaba follón día si y día también). Ve a su hija cuando le toca si le viene en gana o si no, le dice que no puede tenerla y se queda tan ancho.

Este verano la niña decidió ir con su padre unos días, llevaban sin hablarse un tiempo, por decisión del padre, y quería normalizar la situación (una niña de 13 años). Ha estado una semana. El último día la estaba esperando en el bar de la calle, con alguna copa de más. Por razones que no creo conveniente contar (demasiado dolorosas para mi amiga y su hija) acabaron los 3 en comisaría, donde el padre quería poner una denuncia, no se sabe a quien ni por qué (he de aclarar que a mi amiga no) y delante de los policías profirió amenazas de muerte contra un menor, insultó a su hija gravemente, y, no contento con eso, le cruzó la cara de un bofetón a la niña...

Los policías encima de él y detenido...

Ha aceptado en un juicio rápido, 9 meses de cárcel y dos años de alejamiento de su hija. Les dijo cuando le propusieron la aceptación de la sentencia que si, que no quería saber nada de su hija porque le traía muchos problemas.

Sin comentarios.

Esto es lo que de verdad me tiene a mi que no vivo, porque esto si me toca de muy cerca.

 

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