
De presidente a dictador por nacionalizar PDVSA
Dictador, tirano, caudillo, sátrapa, autócrata, embaucador, payaso, dictadorzuelo, golpista, etc., etc. Estos son algunos de los calificativos que le dedica la prensa española a Hugo Chávez.
El democrático presidente de Venezuela pasó a ser un malvado dictador desde el momento que nacionalizó Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y recuperó para el estado los ingentes beneficios de la petrolera en vez de quedárselos la oligarquía venezolana. Justo a partir de ese momento Chávez se convirtió en símbolo del mal en occidente mientras que en su país empezaba a formarse el mito de su figura a causa de la transformación de la sociedad venezolana gracias al reparto de la riqueza que el crudo nacionalizado posibilitaba realizar.
Pero aquí desde la vieja España, nos permitimos dar lecciones de economía y bienestar social con el 26% de paro, 6 millones de parados y 526 desahucios diarios. Mientras en Venezuela la tasa de paro es del 5,9% y el estado ha construido durante 2011 146.022 viviendas para repartirlas entre los más desfavorecidos.
Pero aquí desde la vieja España, nos permitimos dar lecciones de democracia a un presidente que ha ganado 14 elecciones, 4 de ellas presidenciales por más del 50%. Mientras que aquí tenemos al jefe del estado (llámese Juan Carlos) puesto a dedo por un dictador asesino. Y una ley electoral que permite que los votos de cientos de miles de ciudadanos sirvan para el Régimen (PPSOE) se limpie el culo.
Mientras en la vieja España nos permitimos seguir mirando por encima del hombro los logros de la Revolución Bolivariana. Allí reducen las desigualdades y la pobreza. Aquí se hace cada vez más grande la brecha entre ricos y pobres. Allí consiguen avances muy importantes en educación y sanidad mientras aquí nos la estamos cargando.
Pues eso, que el dictador, golpista, tirano Chávez, 4 veces reelegido presidente ha conseguido para su pueblo una revolución de conquistas sociales que ahora estamos perdiendo en España. Eso sí para el ABC y El País, El Mundo, etc. seguirá siendo un dictador despreciable y Rajoy un presidente democrático.
