Opiniones

Raúl Andreu

La vida es como es, no como te gustaría

Me gustarían muchas cosas, pero la realidad al final se impone. Y la realidad es el sumatorio de las fuerzas e intereses que al final se sobreponen sobre las demás. Socialmente nada es azaroso. Nada es por casualidad. Nada sucede porque se desee más o menos. Las cosas son y ocurren por causas muy concretas.

La sociedad europea occidental consiguió una serie de logros sociales después de la II Guerra Mundial por causas muy concretas. No por la gracia divina. Entre otras causas porque al otro lado del Muro estaban las bayonetas preparadas para entrar y extender la revolución hasta Finisterre. Y el miedo del capital a perderlo todo hizo posible que el mundo del trabajo pactara con el poder económico unos derechos, ahora considerados "privilegios" que nunca antes, repito, nunca antes habían tenido las clases trabajadoras a lo largo de toda la historia de la humanidad en ninguna parte del mundo.

El muro cayó y el miedo cambió de lado. Y ahora marchan envalentonados diciéndonos que vivimos por encima de nuestras posibilidades, que es inevitable la precariedad laboral, que el estado del bienestar es insostenible, que hay que trabajar más y cobrar menos, o que si nos llaman de Laponia para trabajar no podemos rechazar el trabajo. Y nos nos engañemos ni nos quejemos miserablemente: seguirán haciéndolo hasta que no encuentren oposición.

Recordad que las cosas son como pueden ser. No como deberían. No como nos gustaría. Ni mucho menos como sería justo que fueran. La partida la gana el que más fuerza tiene. El que más controla los medios. El que consigue crear más hegemonía entorno a sus ideas. Y esta lección el Régimen la tiene bien aprendida y todos nos bombardean con las mismas mentiras. Ya sabéis, eso de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y demás estupideces. La única verdad es que ellos han vivido por encima de nuestras posibilidades, que les estamos pagando la factura de sus orgías financieras y que nuestros hijos con mucha seguridad van a vivir peor de lo que hemos vivido nosotros.

El primer paso para crear un contrapoder que los pare es tomar conciencia de la gran tomadura de pelo que supone el chiringuito que se han montado a nuestra costa. Toma una actitud crítica, no pasiva o distante. Lucha por cómo te gustaría que fuera tu vida y la de tus hijos, porque te aseguro que ellos tienen muy claro cómo la quieren para ti y los tuyos.

 

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