
Mis víctimas son los desahuciados
¿Qué es lo que querían? ¿Una guerra con víctimas de un sólo lado? ¿Que las familias se fueran pacíficamente de sus casas sin protestar? Sí, supongo que eso es lo que querían. Ver a la gente desmoralizada, sin ganas de luchar, con los brazos caídos, vencidos, entregando sus propiedades sin rechistar ante la espiral depredadora de un sistema político-financiero que no ha dudado en echar a la puta calle a miles de familias con tal de mantener sus márgenes de beneficio.
Miles de víctimas que cayeron en la red de una ley hipotecaria sin escrúpulos, inmoral y ahora también ilegal según la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia. Víctimas con nombres y apellidos de un sistema económico que nos dio la ilusión de ser clase media con piso en propiedad. -Jaja, qué ilusos- debían pensar los magnates que montaron la burbuja para hacerse más ricos.
La jugada fue la siguiente. Crear las condiciones para que no tuviera ningún sentido alquilar un piso. Tal como nos decían era tirar el dinero. Por 600 euros de alquiler podías hipotecarte con un piso de 200 mil euros y además era tuyo. ¡Revalorizándose cada año! ¿Quién iba a ser el gilipoyas que tirara el dinero en un alquiler, pudiendo tener un piso en propiedad cada vez más revalorizado? Todo de puta madre hasta que estalló la burbuja, y la sobreproducción de pisos hizo que inevitablemente el sistema quebrara y la gente se quedara sin trabajo y con pisos a la mitad del valor de su compra. Después del sueño vino la pesadilla. Sin dinero para pagar las cuotas de la hipoteca el banco embarga el piso por un valor inmensamente inferior a la hipoteca firmada. Por lo tanto, sin piso y teniendo que pagar una deuda absolutamente para nada. Esto como película de terror aun tiene pase, pero como realidad de miles de personas es la mayor tragedia social que ha ocurrido en España en los últimos 75 años.
Las miles de víctimas apoyados por millones de personas han intentado poner un poco de sentido común en esta aberración de ley hipotecaria, y como mínimo conseguir la dación del piso en pago de la hipoteca, aunque ésta no se quede cubierta. Pero naturalmente los bancos y sus representantes políticos no quieren.
El escrache como vía de presión para salvar la situación personal de cientos de miles de personas me parece una consecuencia inevitable a la coyuntura creada por un sistema económico terrorista que está arruinando en lo personal y en lo monetario a cientos de miles de familias. ¿O qué pretendían, que los desahuciados se quedaran con los brazos cruzados mientras lo perdían todo?
Yo solo espero una cosa. Que salgan Rajoy, Zapatero y todos los diputados que no quieren votar la ILP por la dación en pago, diciendo que sienten profundamente lo que ha ocurrido con los miles de desahucios a familias españolas y que van a poner remedio inmediato. Mientras tanto mis víctimas son los desahuciados, los que merecen todo mi cariño y reconocimiento son los desahuciados; por los que merece la pena luchar es por los desahuciados. Y lo otro como tanto les gusta decir a ellos para mi son solamente daños colaterales.
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