
Adiós Artur Mas. Hastsa nunca...
La desmedida testarudez política de Mas, unida a una egolatría patológica, han creado en Cataluña una situación de inestabilidad de gobierno y una gran preocupación social. Su ambición irrenunciable de ser reelegido President de la Generalitat le ha hecho decir y actuar ante los catalanes con una carga demagógica, en relación con la soberanía, es decir, las secesión, la fractura de Cataluña con respecto a la nación española, con la cual tiene un nexo de unión irrompible e invariable, constitucionalmente.
La censurable repetición, como si de un loro se tratase, de falacias políticas, de grandiosos proyectos y quiméricos, ha conseguido, al igual que una gota de agua, cayendo incesantemente sobre una roca, produce una oquedad en la misma. Este fenómeno físico, se ha producido de forma similar en la sociedad catalana, y en los años de su mandato, la cantidad de catalanes que creen que su independencia, constituirá un “paraíso” socioeconómico, una especie de Eldorado catalán.
Mañana, Artur Más cesará de soñar grandezas y honores, y entregará el “cetro” de mando y de poder en el actual alcalde de Gerona, propuesto por él mismo... Pero con este final, el futuro de Mas, a medio o largo plazo, será nulo. Una de las pretensiones de Artur Mas -comentada en la intimidad, como el hablar catalán de José María Aznar- era figurar en los libros de la Historia. Ignoro si logrará esta ambición – las tragaderas de la Historia son grandes- pero si existiese un libro de sucesos políticos (una especie del antiguo periódico El Caso) sin duda formaría parte del mismo…
Las consecuencias, nada suaves, del “emperramiento” de Mas en mantener, contra viento (de tramontana) y una de las grandes mareas de julio, ha sido totalmente negativo para todos los catalanes. Tanto de quienes piensan de forma parecida a él, como de quienes discrepan totalmente.
