Opiniones

Raúl Vallés

“La cagaste, Burt Lancaster”

El título recoge una frase de reproche popularizada por los castizos madrileños de Lavapiés, Vallecas y otras zonas periféricas. Esta frase puede aplicarse, perfectamente, al señor Cañete en relación con su reciente enfrentamiento, cara a cara, con la señora Valenciano, cabeza de lista del PSOE para las elecciones europeas.

Su reprobable comportamiento no me ha sorprendido en absoluto, por las siguientes razones: sin duda cañete debe entender mucho de regadíos, secanos, cultivos de cereales, olivos y demás flora agrícola, pero carece de algo, muy fundamental, para todo político que se precie: estas carencias son carisma, humildad humana, respeto a los votantes que no se limiten a votar cada cuatro años y “osen” aconsejar a un ministro (Cañete) en relación con medios eficaces para detectar, precozmente, los incendios forestales que están diezmando la foresta de España. (Uno de esos “sugeridores” fui yo, y el ministro del ramo, Cañete, no se dignó contestar a mi carta-dossier). Compárese esto con una carta  que remití al a la sazón presidente del Gobierno Aznar, criticando el que hubiese aceptado veranear, con su familia, en una villa de Porcelanosa, y me contestó, muy amablemente, dándome explicaciones sobre su aceptación de la oferta de una entidad no oficial.

Otro fallo sangrante de Cañete tuvo lugar en el mismo comienzo del enfrentamiento con Valenciano al leer, disimuladamente, el papel que contenía la síntesis de lo que iba a tratar en la entrevista televisiva… ¡Magnífico político!

Así se pierden unas elecciones, lo cual sentiré mucho porque, usualmente, soy votante del PP.

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