Opiniones

Rogelio Meseguer

El coro de los hartos Se han puesto en pie para que su mensaje llegue a todos los rincones. Un nuevo fenómeno se está produciendo en nuestro país, la situación de la clase política es tan escandalosa y tan insostenible, que son muchas las voces que habiendo permanecido en silencio, comienzan a romperlo para protestar por el escandaloso espectáculo que el Gobierno de España, el PP, Bárcenas, Urdangarín, y los cientos de escándalos denominados "casos", están superando el límite de la paciencia, de lo moralmente soportable, y de lo políticamente correcto.

El pueblo no soporta más mentiras, más sacrificios, más abusos, más robos, más denuncias, más querellas, y más desprestigio mundial.

España nunca había aportado en las últimas décadas tanta basura al panorama internacional; hemos pasado de ser un país envidiable y admirado, a ser considerado el reducto protegido de piratas, rateros, políticos corruptos, empresarios mafiosos, y banqueros impresentables.

La corrupción y el fraude son ya el segundo problema nacional por detrás del paro, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Esto nos demuestra -sin que sirva para nada- que el pueblo es consciente del problema, y al mismo tiempo muestra su incapacidad y falta de recursos legales para de una vez por todas, acabar con esta estafa de sistema político de robo demostrado.

Iñaqui Gabilondo dijo un ¡Basta!, que hizo temblar los cimientos de la política corrupta española, otros como Risto Mejide tampoco han podido continuar callando, y son cientos las voces que desde sus columnas diarias o artículos de opinión, muestran la indignación de la sociedad.
Arturo Pérez Reverte, con la claridad meridiana que le caracteriza ha dotado de títulos nada honorables a la peor casta política española y a sus máximos exponentes, y que se sepa nadie se ha querellado, ni lo hará.

La crisis en España tiene dos salidas, una es la política y por los cauces legales y reglamentarios que la Constitución de paja recoge, y otra es la que alguno se teme si al pueblo se le sigue provocando con tanta desvergüenza por quienes desde sus altos cargos, se burlan y ofenden a un pueblo que ha vuelto a conocer en toda la extensión de la palabra el hambre de pan, y de democracia auténtica.

Compartir

Otros artículos de opinión

Image