Opiniones

Rogelio Meseguer

La negativa productividad de los políticos españoles

Pasó el 9 de Junio de 2012, sábado de pasión. Deshojando la margarita negra con los pétalos marcados con 'rescate sí, 'rescate no'. Ninguna de las dos opciones podía ser buena para los españolitos inocentes que no han desencadenado la crisis. Pensiones de miseria fruto de las bajas cotizaciones por salarios insuficientes. Créditos trampa para quedarse con los ahorros de toda tu vida, y hacer perder la vivienda cuando antes ya te robaron el derecho al trabajo. La 'roja' es el narcótico, pero la falta de efectivo para llegar al 15 de cada mes podrá más que todos los narcóticos. Mientras tanto a Rajoy no se le ocurre adelgazar la maquinaria oxidada de la política española, cuando se sabe a ciencia cierta que tenemos 300.000 políticos más que Alemania, por ofrecer un dato, pero no tiene dudas para borrar del mapa la minería y dejar algunas provincias más pobres y necesitadas que nunca -salvo en la posguerra-; Teruel provincia seguirá existiendo como zona desértica árida y mísera, y todo gracias a una clase de políticos que brindan con cava antes de empezar las obras para luego nunca acabarlas. (N-232). Decía un visionario que España adelantaría a Italia, y hasta es posible que tuviera razón, al paso que vamos no sería raro que Italia salga del fondo del abismo mientras que la ‘España va bien’ se hunde en el fango de la deuda perpetua, gracias al asalto de los políticos a los consejos de administración de las entidades bancarias y/o las cajas de ahorro. El aprobado rescate (palabra con muchas dificultades de dicción para Rajoy) no ha mejorado la situación, y la Prima de Riesgo es mucho más escandalosa y preocupante que la heredada de Zapatero. Rajoy no está resultando ser el paso avanzado que España necesita para salir del fango en el que nos han metido, mucho prometer, y lo único que prospera es el paro, la incertidumbre, la falta de credibilidad que ofrece España, y la espada de Damocles amenazando con más recortes, que se producirán en los bienes sociales alcanzados tras muchos años de sacrificios y lucha. A los políticos españoles ninguna empresa privada los admitiría.

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